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CONSTELACIONES FAMILIARES
Los órdenes del amor


SEXUALIDAD ADOLESCENTE
¿Es beneficioso para un adolescente que sus padres estén al tanto de su vida sexual?
AJUSTES ¿CÓMO LOS SOBRELLEVAMOS?
A todos nos pasó


 

CONSTELACIONES FAMILIARES

Los órdenes del amor

El amor es para muchas personas un valor absoluto, lo consideran la fuerza que mueve el mundo, el amor todo lo puede, con el amor basta.

¿De verdad eso es todo? No es que dudamos del amor, sino que es bueno mirar de qué manera sucede, o qué condiciones se necesitan para que el amor fluya con toda su fuerza y potencialidad.

Es lo que Bert Hellinger denomina «Los Órdenes del Amor».

Y esto es justamente lo más importante que surge en las Constelaciones Familiares. Todos nacemos en un familia donde quienes nos pertenecen son muy importantes. Cada uno busca amar y ser amado, pero muchas veces en esta búsqueda de amor nos hacemos daño y nos causamos sufrimientos unos a otros. ¿Por qué esto? En realidad en una familia estamos todos unidos por profundos lazos de amor y lealtad, que muchas veces son inconscientes, ya que todos estamos entramados en una misma fuerza, pertenecemos todos a un alma en común, y desde esta comprensión todos deben ser reconocidos, todos deben tener un lugar de dignidad y respeto. Todos, quiere decir exactamente: TODOS, porque justamente pertenecemos a un «alma en común», significa algo muy preciso y de gran importancia en este ámbito de los «Órdenes del Amor», el alma familiar no acepta exclusiones.

Cuando alguien es excluido el flujo del amor se resiente. Por ejemplo, dentro de los Órdenes, tiene más derecho el que estuvo primero, el que apareció antes, por lo tanto la pareja se encuentra antes que los hijos, y los hermanos mayores que los menores, etc. En casiones este orden no est respetado y entonces se ven casos cómo hijos mayores que usurpan la posición de uno de sus padres ó un tercer hijo que toma la posición de un primer hermanó. El orden se muestra en aquello que por una parte UNE, y por otra, permite un DESARROLLO. El alma familiar incluye a los niños fallecidos durante el embarazo y a aquellos que murieron temprano. Por lo general éstos niños son «olvidados» ó no reconocidos, y por lo tanto el sistema exige su inclusión.

Las parejas importantes previas a la unión que creó un nuevo sistema y las personas que causaron daño o beneficio a la familia, también deben ser tomados en cuenta.
La tarea terapéutica de los Talleres de Constelaciones Familiares es hacer que los miembros sean reconocidos en el lugar que les corresponde. Entonces, cuando se restablecen los Órdenes del Amor, se siente la fuerza de la familia en la espalda como una fuerza que fortalece en el camino de la vida.

Así el individuo puede hacer su proyecto porque siente la fuerza de la familia que le respalda. Sólo cuando la conexión con la familia es reconocida y la responsabilidad se ve con claridad y se distribuye, cada persona se siente aliviada y puede continuar en sus proyectos personales, son nada del pasado que lo ate.

De Bert Hellinger:

«El amor llena lo que el orden abarca.
El uno es el agua, el otro el jarro.
El orden recoge, el amor fluye
orden y amor se entrelazan en su actuar
como una melodía al sonar, se guía por las armonías,
así el amor se guía por el orden
y como el oído difícilmente se habitúa a las disonancias
Por mucho que se explique...
Así nuestra alma difícilmente se hace a un amor sin orden.
Algunos tratan a este orden
como si no fuera más que una opinión
que pudiera tener o variar a su gusto.
En realidad, empero nos viene dado.
Actúa aunque no lo entendamos.
No se idea, se encuentra.
Lo conocemos igual que el sentido y el alma,
POR SU EFECTO.»

¿A quién le interesa el taller de Constelaciones Familiares?
A todos. ¡A quién tenga deseos de honrar la vida!

Susana Bauman
Psicóloga social
Terapeuta en Constelaciones Familiares 4441-0100

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SEXUALIDAD ADOLESCENTE

¿Es beneficioso para un adolescente que sus padres estén al tanto de su vida sexual?

Cualquiera sea nuestra modalidad, como padres, hay una frase fatal capaz de hacernos perder la calma: «Mamá, mi novio se queda a dormir»… anunciado por nuestra hija adolescente.

Superado el estupor inicial, por lo general sacamos a relucir el estereotipo prefijado: una madre posmoderna que contesta: «por supuesto querida…» o bien, le damos una larga perorata sobre moralidad. Sin embargo, ambas actitudes eluden las preguntas fundamentales que se debería formular en este caso: ¿es saludable para los hijos adolescentes que sus padres estén al tanto de su actividad sexual y la consientan en su propia casa? ¿Los ayuda a crecer o los torna más dependientes?

Por regla general se desea para los hijos una vida con mayor libertad. Crianzas con una mentalidad rígida que consideraba el matrimonio como el único vínculo que justificaba y legalizaba el sexo. Por esa razón el sexo fue para las mujeres de esa generación una forma de cumplir un paso inevitable para el crecimiento: la negación de la autoridad paterna y la proclamación de nuestra independencia.

Hoy se quiere dar a los hijos una vida con menos prohibiciones. Ahí se juega el permitir el sexo de los hijos en la casa.

Vemos que así la adolescencia se prolonga indefinidamente y los chicos cada vez abandonan más tarde la casa de los padres. Es que para crecer hay que autoafirmarse y para autoafirmarse es imprescindible rebelarse. ¿Y contra qué puede rebelarse un adolescente al que sus padres le permiten lo que jamás le permitieron a ellos? ¿Será tan bueno allanarles el camino?

Desde el psicoanálisis se piensa a la familia como un grupo de personas unidas por lazos de sangre, de afecto y cuya regla base de intercambio es la prohibición del incesto. La ley de prohibición del incesto regula a la familia occidental y entonces el intercambio sexual se da sólo entre la pareja matrimonial. Si incluimos otra pareja que tiene relaciones dentro del mismo ámbito, entonces se crea una nueva célula y el equilibrio que sostenía a la familia se cuestiona.

Esto no es bueno ni malo, pero este nuevo tipo de familia empieza a parecerse, más a un clan que a la familia tradicional. Lo paradójico es que desde afuera puede creerse que esto es posible gracias a una mayor libertad, pero en la experiencia del trabajo profesional uno ve que el adolescente que históricamente se apoyó en su iniciación sexual para separarse de sus padres, para terminar de formar su identidad, sigue en el ámbito endogámico. Ya esta etapa no le alcanza para independizarse, para querer formar su propio proyecto.

La supuesta libertad que los padres de hoy otorgan a sus hijos es una forma más sutil y refinada de control. Permitir que el novio/a se quede a dormir hace que los padres mantengan la endogamia. Y esta es una forma de controlar la sexualidad de los hijos. Aunque sea cómodo para todos no es saludable para nadie. Los padres piensan que al estar en su casa pueden cuidarlos. Pero esto no es así, sin una buena educación sexual no importa dónde estén los chicos.

El grado de permisividad respecto a la sexualidad no se agota en la dicotomía modernas vs. conservadoras. Ellos tienen su propia historia y en esa historia la sexualidad tiene un lugar diferente del que tuvo en la nuestra. Por eso es preferible optar por lo que es mejor para ellos sin la presión de los modelos familiares impuestos, pero también sin la presión de tener que ser una madre amiga-comprensiva. No hay crecimiento sin enfrentamiento: «…nada ni nadie puede impedir que sufran – dice Joan Manuel Serrat – que las agujas avancen en el reloj / que decidan por ellos, que se equivoquen / que crezcan y que un día nos digan adiós».

Sandra Dellacasa
Licenciada en Psicologia
TE. 4656-3093

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AJUSTES ¿CÓMO LO SOBRELLEVAMOS?

A todos nos pasó

¿Hay alguno de nosotros que no haya hecho ajustes, reducciones en todos los ámbitos «para mantener una ilusión de estabilidad», de ritmo de vida, que nos haga sentir identificados en el nivel de vida logrado? Aunque, por supuesto, era sólo el que teníamos... y a pocos les quedan ilusiones de volver a tenerlo.

En todo momento aparecen historias tristes que cuentan como pudieron sobrevivir y sentirse en la cuerda floja y cuantos otros entraron a una calle sin salida... Historias como: Me quedé sin cobertura social, ¿te parece quinientos ochenta por tres hijos? Pago una emergencia médica, pero no me cubre nada, no sé que voy a hacer si alguno de nosotros nos tuviéramos que hacer estudios complejos, ¡imposible pagarlos!

Antes de los 90, todo era distinto, trabajábamos los dos, pero podíamos mandar a nuestros hijos a colegios privados, podíamos irnos de vacaciones, comprarnos ropa, ir al teatro, a una exposición... pero estos años se puso muy difícil.

O para que la empresa o el emprendimiento no cayera, se salió a vender la casa de veraneo o de fin de semana, nos llenamos de deudas.

Los hijos cada vez se independizan menos, porque con los sueldos que pagan, y el alquiler que sube con la inflación, no comerían. Si vas al supermercado no llegas a un cuarto de chango que pasaste los cien pesos.

¿Cómo hacer para aguantar, sin caer en la resignación, sin sentir que así no se puede más, sin terminar conformándonos a desgano?

Buscar no sólo sobrevivir, sino pasar momentos, días con onda, aunque el cinturón este ajustado al mango.

Se puede vivir como un volver a empezar o retornar a viejas épocas. Épocas que podíamos pasar el día afuera pero llevábamos la canasta de picnic con todo elaborado en nuestras casas, inclusive el bizcochuelo y los termos para la merienda.

Podemos seguir yendo al cine, al teatro o a distintos espectáculos, restaurantes, usando distintas promociones, descuentos, dos por uno, o comprando en Cartelera.
Podemos volver a los juegos de mesa que nos agruparan y acompañaran hasta la madrugada.

¿Cuántas veces tenemos el placard lleno de ropa que no usamos, que está nueva? Reciclarlas, transformarlas quizás uniendo dos prendas distintas para llegar a un modelo que nos gusta y se usa, es, además de económico, una interesante forma de que nuestra mente se transporte, salga de la tristeza y disfrute un poco con los logros.

La crisis del ajuste nos atraviesa, nos pone límites, pero, quizás, sin buscarlo, podemos encontrar otros sentidos que nos iluminarán: crear, insertar, convertir, transformar, y que nos ayudarán nuevamente a sentirnos libres.

Alicia Incarnato
Psicóloga
4654-9673 / 154418-5659

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No es fácil elegir

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