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QUINQUELA MARTÍN Y LOS COLORES DE LA BOCA El carbonero pintor
Todos los rincones de Buenos Aires tienen un rico y atractivo pasado cultural que conserva la nostalgia de una época promisoria, con inmigrantes que llegaron dispuestos a labrar un porvenir en esta tierra. La Boca, por su cercanía al Riachuelo era el asentamiento preferido de la clase trabajadora, entre ellos se encontraba don Manuel Chinchella, genovés, trabajador del puerto de La Boca propietario de una carbonería ubicada en la calle Irala al 1500 que junto a Justina Molina, entrerriana de origen muy humilde, adoptaron un pequeño de la Casa de Niños Expósitos, formando así una familia. Lejos estaba de pensar el matrimonio que ese huérfano que portaría el apellido Chinchella, más tarde engrandecería el particular barrio porteño de La Boca. Benito Juan Martín nació en1890 pero fue abandonado por sus padres en el hospicio y aunque se da como fecha de su nacimiento el día 10 de marzo, no es una fecha segura. El mismo Quinquela, apellido que adoptaría mas tarde de la pronunciación del de su padre dijo: «Mi nacimiento se pierde en la sombra de lo desconocido». Benito Quinquela Martín, pintor grabador y muralista con alma de filántropo es recordado cariñosamente como un gran benefactor, por todas las personas que eligieron vivir y apostar al crecimiento del barrio que bordea el Riachuelo.
Leonor es la actual secretaria del Museo de Bellas Artes de la Boca «Quinquela Martín». Desde hace 30 años trabaja en él y tuvo la oportunidad de conocer al artista personalmente y lo destaca como un ser humano excepcional a quien el barrio le debe mucho: «todos tenemos trabajo gracias a él, porque por medio de sus donaciones hubo empleos para gente de la construcción, como así también en todos los ámbitos profesionales», asegura la secretaria. El artista plástico compró terrenos en La Boca y los donó para construir una Escuela, un Lactario, un Instituto Odontológico Modelo y un Jardín de Infantes, además de una Escuela de Artes Graficas para Obreros y un Colegio Industrial, contribuciones que el muralista nunca consideró como tal, sino devoluciones al barrio, por lo que le había hecho ganar con su arte. Cada una de las aulas de la Escuela Museo Pedro de Mendoza, legado del pintor, situada en la calle con el mismo nombre tiene un mural con temas del puerto. Quinquela quería que los niños se formaran con la idea del esfuerzo que realizan los hombres todos los días, con la voluntad del trabajo y sus costumbres.
La secretaria recuerda como anécdota que él mismo eligió su ataúd y lo coloreó con siete colores, sobre la parte superior plasmó un barco y en los pies un crucifijo, mientras que en el interior pintó la bandera argentina. El Museo Quinquela Martín funciona en el 3º piso de la escuela, tiene doce salas de exposiciones donde se exhiben sus obras y las de otros artistas como Soldi, Berni, Lacámera y Spilimbergo entre otros. El único requisito impuesto por el pintor fue que debía albergar obras de arte figurativo y de artistas argentinos. En el último piso instaló su última vivienda y el atelier y desde allí podía seguir el rumbo de los barcos en el riachuelo. Los óleos están dispuestos en tres grandes series, las instalaciones y mobiliario se conservan intactos, como así también sus objetos personales: la chaqueta y el sombrero que lo distinguía. La última donación que hizo fue el Teatro de la Ribera inaugurado en 1971. Agradecido al incondicional cariño que le prodigaron sus padres adoptivos, sobre todo su madre que era una fiel admiradora de sus obras y lo incentivaba a seguir con su arte, con las primeras ventas de sus pinturas en Europa, compró la carbonería de la calle Magallanes 885 donde vivieron sus padres hasta su muerte. «Aquella casa era un regalo que España me había hecho a mí, y que yo transferí a mis viejos», solía decir con orgullo. Actualmente la casa reciclada y con sus ambientes originales funciona como un Estudio de Arte. QUINQUELA EL PINTOR DE LA BOCA
Benito tomó clases de pintura con el maestro Alfredo Lázzari junto a dos jóvenes artistas, como Fortunato Lacámera y Santiago Stagnaro entre otros. Las clases consistían en copias de yesos y estampas, mientras que los domingos hacían un recorrido por la Isla Maciel pintando paisajes naturales, lo que alternaba con el trabajo, porque sus padres necesitaban de su ayuda en la carbonería. En ese lugar conoció a muchos amigos y colegas, entre ellos a Juan de Dios Filiberto. En lo alto de la carbonería de sus padres, instaló su primer taller y su primera exposición fue en la Sociedad Ligure de Socorro Mutuo en 1910.
Todas las obras pintadas en esa época fueron regaladas y llevaban la firma de Chinchella, pero años más tarde cambió por Quinquela Martín y también cambió el carbón por el pincel. En 1914 Quinquela participó junto a otros artistas de una exposición colectiva en el Salón de Recusados integrada por los rechazados del Salón Nacional. Durante varios años se realizó un Salón de Recusados, término que se convirtió en sinónimo de incomprendido o postergado, al igual que sucedía en ese entonces en los salones parisinos. Quinquela apodado «el carbonero pintor» solía frecuentar los barcos que paraban en Vuelta de Rocha, en uno de ellos, el «Hércules», se instaló con sus útiles y allí realizó varias telas. La gente que pasaba por el lugar podía apreciar las gruesas pinceladas desordenadas de fuertes colores, que pronto tomaban forma y coherencia, para convertirse en un cuadro de una belleza asombrosa, sorprendente en un rincón gris y sucio del Riachuelo. En 1917, fueron aceptados en el Salón Nacional dos de sus cuadros: «Buque en reparaciones» y «Día de sol en La Boca». Al año siguiente, le aceptaron «Rincón del riachuelo», y en 1920 obtuvo el tercer premio con el cuadro «Escenas de trabajo».
«Además de antiacadémico, yo era un pintor fácil y rápido, cuando pintaba lo mío. La facilidad me la daba el tema. El puerto, los barcos, el río, las grúas, los astilleros, los obreros, la vida afiebrada del trabajo, eran temas que yo llevaba adentro y los trataba con facilidad», comentaba Quinquela entre su gente. A partir del encuentro con Pío Collivadino, entonces director de la Academia Nacional de Bellas Artes quien lo alentó a seguir pintando temas portuarios, su vida comenzó a cambiar. Su pintura impactó fuertemente en Collivadino y desde entonces su ascenso fue continuo. Quinquela falleció en 1977 a los 86 años. Fue el pintor del Riachuelo por excelencia y el más popular de los acuarelistas argentinos. El que representó con su pintura la fidelidad de la ciudad y dejó muestras de su arte en todos los museos y galerías más importantes del mundo. A través de su producción plástica supo mostrar la identidad de su barrio, al cual siempre se encontró íntimamente ligado.
PABLO JAVIER DÍAZ PRESENTA SU PRIMER CD «ENTRE CUERDAS» Con alma de tango
«Entre Cuerdas» es el nombre el primer CD
de Pablo Javier Díaz, quien con 26 años recién cumplidos, es un joven que representa con solvencia y madurez nuestra música ciudadana. Si bien cantó desde muy chico, fue en el 2005 cuando tomó conciencia de que ser artista implicaba estudiar mucho y trabajar en serio para llegar a trascender. Ya en la adolescencia «le picó el bichito de la música» y buscó maestros para perfeccionar sus estudios de guitarra, su primera vocación fuerte. El canto llegó después, siempre a conciencia tratando de rodearse de los mejores profesores. Según Pablo, los acordes de sus tangos preferidos lo hermanan con su barrio, sus amigos, con la carnicería o el almacén de su cuadra. Después está el otro tango, «for export» que tiene quizás más llegada pero que no es lo suyo.
«En las tanguerías, donde se trabaja para el turismo, cantan lo que el público quiere oír, esos valsecitos criollos, esos tangos clásicos y no es que yo no los cante o no los sepa sino que trato de meterme en la otra brecha», explica el cantante. Desde el 2001 Pablo estudia Tecnicatura de Canto en la Escuela Nacional de Arte Popular Leopoldo Marechal de Ramos Mejía y además estudió canto con Andrea Serri; arte lírico con Araceli Grosso y Omar Sánchez Arteaga y también técnica vocal con Gillermo Tesonne, Mariana Medero y Ariel Calíbrese, pensando que es la única manera de llegar al escenario preparado. «Tal vez hoy con la difusión del tango que exige el turismo los jóvenes tengan otra mirada y otro respeto por nuestra música popular» asegura el joven cantante quien augura un renacer de este genero musical que «va a crecer con el tiempo como la cantidad de cantantes, de orquestas, de bailarines y la letra tanguera que tiene tanta profundidad». Pablo concluye que «el tango tiene grandes compositores, excelentes cantantes y músicos» por lo que espera que pronto dé sus frutos «y este renacimiento en algunos años lo vuelva a convertir en la música de todos».
Logro literario de un joven escritor de Ramos
La revista «Las letras» llevó a cabo su tradicional concurso anual de poesía y cuento breve del que participan escritores de todo el país. En la categoría cuento breve el primer premio correspondió a Gabriel Keilis con su obra «El regreso». Gabriel es un joven escritor de 22 años que ha nacido y aun hoy vive en Ramos Mejía. No es un escritor permanente pero de tanto en tanto siente la necesidad de expresar en palabras escritas las vivencias de su vida, sus emociones, sus sentimiento o lo que brota en su fértil imaginación. Terminando la carrera de guía turístico y ya trabajando en el rubro, el destino dirá que lugar ocupará la literatura en su futuro. A continuación transcribimos el cuento con el que ganó el concurso, una muestra de lo que hasta ahora es un promisorio presente. El Regreso Conocía la región norte palmo a palmo. Desde niño la había atravesado en todas las direcciones, enviado por la madre junto a su caballo el cojo, para entregar los dulces que ella preparaba o comprar algún alimento que estuviera escaseando. También supo atravesar los muchos caminos a pie, cuando algún hermano, con más prisa que él, tomaban prestado el animal, o bien cuando su padre lo castigaba. Así conoció el territorio, desde las pequeñas sierras del sur hasta los tupidos bosques del norte, más al norte incluso que la laguna color esmeralda, donde tienen prohibido bañarse los niños y los peces amenazan al que se asoma con brillantes colores. Hoy regresaba tras largos años de ausencia. Los días por el sur habían terminado, la guerra perdió sentido y permanecer allí ya no tenía razón alguna. Simpatías con el superior lograron liberarlo del trajín de esperar la orden real. Volvía al lugar natal, conocido, percibido. Sabría exactamente cuando habría ingresado a los dominios de la infancia por el color de la hierba, el aroma del ambiente, el sabor de la tierra y las ondulaciones que la misma presente. No había recibido noticias de su familia desde la partida. Sólo supo de la muerte de un hermano, que batallaba en el frente oeste cuando se produjo la traición de los Drildos, a pesar de la gran ayuda que les habían brindado. Marchaba hacia lo desconocido sobre un terreno propio, más que familiar. El aire cambió y los pastos adquirieron ese verde tan particular e inconfundible que no percibía desde años lejanos. Aparecieron los conocidos senderos de siempre, difuminados, borrosos por la falta de uso. Aún restaba un día de marcha hasta sus propiedades, un día de recuerdos a cada curva, a cada roca. De pronto notó que el camino tomó la claridad del recuerdo, nítido como en el pasado. A lo lejos vio aproximarse un jinete a toda carrera, ostentando prendas iguales a las suyas, las de su ejército, pero impecables, como recién estrenadas. El caballo galopaba de forma extraña pero familiar. Cuando estuvieron a unos cien metros lo reconoció, era el cojo, su antiguo caballo de la infancia. Se detuvo en el acto, aquello era imposible. El jinete avanzó con más prisa y al llegar hasta él lo atravesó, y continuó la marcha igual que si él no existiera, como si fuera un fantasma. Permaneció largo rato paralizado. Reconoció al caballero, al joven que tiempo atrás había partido de su casa, la misma que él hoy buscaba, hacia aquella guerra que le resultaría fatal. Vio, en la distancia del olvido, una lágrima que corría por la mejilla de la madre, encerrada en los brazos del marido, junto a la puerta del establo. Abrió los ojos y entre yuyos percibió desde el suelo el rojo de aquel último cielo. Se estremeció y un horrible frió le recorrió todo el cuerpo. Su hermano yacía a un lado y los Drildos festejaban la traicionera victoria.
CRÓNICAS RAMENSES POR MARCELO OHIENART La nostalgia se dio cita en Ramos Mejía
El escritor y músico Alberto Cambas Sabaté tuvo a su cargo la presentación del nuevo libro de Marcelo Ohienart, «Nostalgias de un tiempo que paso, crónicas ramenses». Con emoción, Cambas Sabaté destacó el significado del trabajo de Ohienart al resaltar lo importante que resulta que «un hombre nacido y criado en esta ciudad se aboque a rescatar historias, lugares y personajes» de una década que resultó maravillosa para Ramos Mejía. El subsecretario de Cultura del Municipio de La Matanza, Omar Celiz, se acercó a la presentación y entregó a su autor la resolución municipal que declara «de interés cultural» el presente trabajo literario. El lugar elegido para el encuentro no pudo ser más acorde, habida cuenta la característica del libro: Mr. Jones Pub de Saavedra al 300, se colmó de gente para presenciar el lanzamiento. Como cierre de la jornada cultural, el músico Josue Marchi, guitarrista blusero y rocanrolero de la ciudad, acompañado por Germán Dalesandro en armónica, dieron el marco ideal para terminar la noche. Con la interpretación de los temas «24 Bar», referencia obligada para los setentosos, y «como una roca», se dio por finalizada la presentación del libro. «Nostalgias de un tiempo que paso, crónicas ramenses» se encuentra a la venta, exclusivamente, en Librería Guardia de Belgrano al 100. También puede conocerse la obra del Ohienart en http://cronicasramenses.blogspot.com donde el autor vuelca diariamente historias de Ramos Mejía. En un recorrido por los boliches que hicieron historia, los espectáculos de los setenta, los cines, las costumbres, el Ateneo, el barrio, entre otros temas de la zona, Marcelo Ohienart pinta una época, que bien vale las lágrimas que se derraman al leerlo. Por la nostalgia, el rescate y la memoria.
Daniel Argañaraz
El 11 de agosto el cantante folklórico Daniel Argañaraz y su grupo «La Bemol» se presentaron en el Teatro Leopoldo Marechal de Ramos Mejía. Los presentes pudieron disfrutar de una noche plagada de música que hizo viajar con la imaginación desde historias urbanas a postales provincianas. Muchos de los temas que aparecieron están incluidos en su disco «Honores» que editó a finales del año pasado y que contó con la producción de Hugo Casas y la participación de Obi Homer. «El disco se llama Honores porque refiere al honor que me hace la gente cada vez que me escucha», dice Daniel con modestia infinita. Fue así que se pudo escuchar Canción Libre, «que habla de un pibe de la Matanza», Mar de Sal, que se refiere a una salina del sur de La Rioja, Vientos Riojanos, que «recuerda la historia de un changuito de González Catán que se enamoró de una riojana» y Allí donde la siesta, que nos transporta a cualquier siesta de cualquier tarde de provincia. Cabe destacar que el grupo que lo acompaña, «La Bemol», se formó a fines de 2003 con el objetivo de participar en concursos folklóricos. Este músico, oriundo de Chepes, La Rioja, tiene entre sus logros el haber sido Ganador del Pre Baradero 2004 y Ganador del Pre Cosquín 2005. Además fue consagrado como «Padrino» del festival del «Caudillo Riojano» año 2005 y 2007. Y como si esto fuera poco, obtuvo el premio a «Mejor intérprete» en el «Festival de la Canción», en Cosquín 2007, defendiendo el tema «Abrazado a tu cintura», que obtuvo el tercer puesto. «Siempre me gustó el folklore para cantar con mis amigos», dice al recordar su inclinación artística. Entre los amigos que lo acompañan en «La Bemol» se encuentra en bajo y coros, Santiago Carabajal, músico y bohemio, tal como lo definen, quien cierta noche le alcanzó una guitarra a modo de estrella y le dijo «cantame esa chaya que me emociona» y se reveló el destino. Además está Matías Aquino como guitarra líder y coros, Leonardo Antonio Galván en teclado y acordeón y Leo Doffi en batería y percusión. El final del show se vino con Carnaval en la Rioja que hasta incluyó papel picado entre el público. Los seguidores de la música de Daniel Argañaraz tendrán posibilidad de verlo el próximo 29 de septiembre en el Estadio Almirante Brown de Isidro Casanova, junto a ni más ni menos que el Chaqueño Palavecino. En definitiva la humildad y la grandeza de un artista se hicieron presenten con el show de Daniel Argañaraz, quien es un ejemplo de no bajar los brazos, de tener la esperanza que todo es posible y de que como él mismo concluye «los sueños pueden convertirse en realidad». Nota: Karina Vimonte
CEIC (CENTRO DE IMAGEN & COMUNICACIÓN) Concurso «Los colores del otoño»
El CeiC (Centro de Imagen & Comunicación) es una entidad que tiene como objetivo la formación de artistas y profesionales en materia de fotografía. Desde su origen, forma intelectuales y creativos para la demanda laboral y para el campo artístico y ha coronado el año 2006 con una serie de encuentros que resaltan aún más su importante misión en el mundo de la imagen. A cargo de la dirección del CeiC está Albano Consentino Lombardi, que relató a La barra los pormenores de la la 15º edición del concurso Los colores del otoño. «Hubo que esperar más de 2 horas para conocer el veredicto final, lo que demuestra que esta competencia fue muy reñida y sobre todo con resultados favorables en varios aspectos» relató Lombardi. Pocas veces se tiene la suerte de poder contar con un jurado tan «lujoso» como el del pasado jueves. Conformado por Eduardo Fiumara (jurado F.A.F.), Maximiliano Bonaventura y Pedro Morales (los ex alumnos que más premios obtuvieron en la historia del CeiC), este prestigioso jurado llevó a cabo una apasionante deliberación de las obras presentadas con mucho criterio y explicando tanto los pros como los contra de determinadas fotografías a los alumnos de 1º y 2º año que estuvieron presentes. Con más de 200 obras presentadas, numerosa cantidad, el concurso forma parte del safari fotográfico al Parque Nacional Pereyra Iraola realizado a fines del mes de mayo con los alumnos de 2 año de este centro. A continuación, todos los datos y las fotos premiadas. Concurso: «Los colores del otoño `07» - Categoría: 1ª.
Veredicto: 1º Premio: Sandra Carrizo, «Otoño dorado». CeiC - Centro de la imagen y la Comunicación
FOTO CLUB DE SAN JUSTO: EXPOSICIÓN EN LA CASA DE LA CULTURA Los bomberos en imágenes
Los integrantes del Foto Club de San Justo tienen entre sus proyectos reflejar en imágenes la vida de la sociedad que los rodea. A partir de esta idea básica es que surgen distintas derivaciones. Así nació la propuesta de mostrarle a la comunidad como era la vida de una de las instituciones más sacrificadas y tal vez menos reconocidas del municipio: los Bomberos Voluntarios de Matanza. Entonces los fotógrafos que participaron de la experiencia decidieron instalarse en los cuarteles, como si ellos también estuvieran de guardia, y acompañaron a los efectivos cuando tenían que salir en una misión. Así lograron infinidad de imágenes tanto de la actividad en el cuartel como de la lucha efectiva contra el fuego en circunstancias reales.
Todo ese material se juntó durante varios meses y finalmente se realizó una selección que se expuso en la Casa de la Cultura de Ramos Mejía. La inauguración de la muestra fue el lunes 3 de septiembre y contó con la presencia, además de los expositores, del interventor de Bomberos, Nicolás Franze, de un grupo de integrantes del cuerpo activo y de autoridades municipales. Los bomberos destacaron lo que significaba para ellos el sentir el reconocimiento a su trabajo que esta exposición significaba. La intención del Foto Club es hacer de esta exposición una muestra itinerante que recorra los colegios y otras instituciones para que a través de las fotos se conozca un poco más todo lo que hacen los bomberos voluntarios por la comunidad.
PARA RECORDAR: MADRE TERESA DE CALCUTA Nunca cesó de dar
El 5 de setiembre se cumplieron ya diez años de la muerte de la madre Teresa de Calcuta, una monja pequeña que con su sari blanco con bordes azules hizo de la entrega y la humildad sus estandartes y que durante toda su vida trabajó en favor de aquellos que más lo necesitan. En 1979 obtuvo el Premio Nobel de la Paz, también recibió el Primer Premio Juan XXIII de la Paz y los premios Kennedy, Nehru, Templeton, Internacional Albert Schweitzer y Balzan a la humanidad, paz y hermandad entre los pueblos. Fue condecorada por los Estados Unidos con las medallas Presidencial de la Libertad y de Oro del Congreso, y también Ciudadana de Honor. La madre Teresa recibió en su ciudad a los papas Paulo VI, en 1974, Juan Pablo II, en 1986y a la princesa Diana de Gales, que murió cinco días antes que ella. En el año 2000 se instituyó en su honor el 5 de septiembre como Día del Hermano, en 2003 el Vaticano la beatificó y se prevé que será santificada. Esta mujer de gran temple realizó su labor humanitaria en la India, país de grandes contrastes sociales y económicos. La madre Teresa se acercó a la casta de los «intocables», aquellos a los que en ese país, por el sistema de castas imperante que los considera impuros aún, nadie se acerca; y los besó, abrazó y contuvo en el dolor, la enfermedad y la muerte. Partió del monasterio en 1948 con la idea de ayudar a los pobres que morían en las calles de la tumultuosa Calcuta. Es entonces cuando adoptó el típico atuendo indio, un sari blanco de bordes azules y creó la congregación de las Hermanas Misioneras de la Caridad. La orden cobró relevancia con el transcurso del tiempo. En 1986 se instaló en Cuba y en 1988 en la ex Unión Soviética. Hoy se extiende por todo el mundo. Fue en 1990 cuando su corazón comenzó a decir basta y se hizo necesario que usara un marcapasos. Murió en 1997 a los 87 años, después de toda una vida de entrega
Curso de Educación de la Voz Hablada El profesor Guillermo Abajian, de reconocida trayectoria como maestro de canto ofrece un Curso de Educación Vocal y Locución, en virtud de los requerimientos cada vez mayores que presentan los profesionales y todas las personas que necesitan hacer uso de su voz como herramienta de trabajo. Este Curso de Educación Vocal y Locución contempla la Respiración, Impostación, Dicción y Expresión. Es un seminario práctico que consta de ocho clases básicas y personalizadas de 30 minutos cada una. Al concluir este período se realizará un diagnóstico con el fin de evaluar si es necesario continuar con el trabajo para lograr un óptimo resultado. El Curso resulta ideal para profesionales, que en un tiempo prudencial logran hablar en público, frente a una clase o sencillamente mejorar su expresión cotidiana. Por otra parte, este Curso de Educación de la Voz Hablada brinda seguridad y aplomo a quienes lo realizan, permitiendo desarrollar sus aptitudes naturales con toda plenitud. El hecho de que el profesor Abajian sea maestro de canto resulta sumamente ventajoso, ya que posee además de una dilatada experiencia, conocimientos específicos acerca de los órganos y procedimientos necesarios para conseguir resultados positivos de la voz, sin emplear micrófonos ni aparatos artificiales que distorsionen su verdadera esencia. Este seminario comenzó a dictarse en marzo de 2007 y sus primeros egresados son la docente Ana María Mendicino, con excelentes resultados, Gabriel Calabró, que se especializó en locución radial y televisiva y Adrián y Fabián Palumbo. Otros fueron quienes que se acercaron con diferentes inquietudes que fueron recibidos con el profesionalismo y cordialidad que es habitual en el profesor Guillermo Abajian.
NIKO KAZANTZAKIS La crítica ha afirmado que este libro, traducido ya a nueve idiomas con enorme éxito, es la mejor novela de los últimos veinticinco años.
FLORENCIA BONELLI Buenos Aires, 1806. Manuel Belgrano, Mariano Moreno, Nicolás Rodríguez Peña y otros personajes claves de nuestra historia pueblan esta maravillosa novela junto con esclavos, indios, ingleses, franceses, españoles y criollos. Los espíritus inquietos y valerosos de nuestros antepasados que dieron origen a la Argentina están retratados en «El cuarto arcano» con la portentosa fuerza narrativa de la autora, que nos entrega una historia inolvidable dispuesta a enamorar a miles de lectores de todo el mundo.
Gentileza de librería La Cueva de Gimena
La primavera besaba La primavera besaba Las nubes iban pasando Bajo ese almendro florido, Hoy, en mitad de la vida, Antonio Machado
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