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PSICOLOGÍA
Ataque de pánico


PSICOLOGÍA
¿Qué hace posible un vínculo de amor?
MUCHO MÁS FRECUENTE DE LO QUE UNO SE IMAGINA
La infidelidad femenina


 

PSICOLOGÍA

Ataque de pánico

El Ataque de Pánico es un episodio que dura como máximo 25 minutos y cuando se repite en varias oportunidades y la persona teme que vuelva a aparecer, da origen al Trastorno de Angustia.

Antes de describir el Ataque de Pánico quiero expresar a los lectores la magnitud epidémica del fenómeno que es mayor a lo que se percibe y esto se debe fundamentalmente a que a las personas que lo padecen les da vergüenza contarlo a los demás y pedir ayuda, sólo lo hacen cuando su desesperación los fuerza a ello.

Para entender el Ataque de Pánico hay que comprender en primer lugar que es un fenómeno que ocurre en el cuerpo y en la mente simultáneamente. El síntoma orgánico fundamental es la taquicardia, se acelera el latido del corazón. Alrededor de este síntoma central vienen otros síntomas orgánicos que pueden variar de persona a persona pero en la mayoría sigue una dificultad para respirar, la respiración se vuelve entrecortada y el individuo siente que se ahoga, que no puede llenar los pulmones.

Con estos dos síntomas corporales se dispara el componente psicológico del ataque de pánico, la persona empieza a sentir que algo malo le va a ocurrir, cree que va a desmayarse, que le va a reventar el corazón, que va a morir. Estos pensamientos aumentan, dada su gravedad, el ritmo cardíaco se acelera y la respiración se hace más entrecortada aún. Al agravarse estos síntomas la persona confirma su idea de que algo malo va a ocurrirle lo que acelera aún más el corazón y entra en el momento más intenso del ataque de pánico. Aparecen síntomas orgánicos secundarios, en algunas personas, como mareos, sensación de perdida del equilibrio, vértigo, sudoración, náuseas, en los casos más severos puede tornarse borrosa la visión y la audición verse disminuida, como si los ruidos se alejaran, provocando un efecto de desrealidad, es decir la sensación de no estar en ese lugar que atemoriza tanto a quienes lo padecen. La persona se avergüenza de lo que le pasa, quiere escapar sin que los demás sepan la razón. Llega un momento que la ansiedad toca su pico más alto y empieza a bajar, la persona se tranquiliza lentamente y el ataque de pánico concluye.

La persona queda sensibilizada después del ataque y con un gran temor a que le vuelva a ocurrir, muchas veces concurren al médico clínico para que les ordene un chequeo del corazón, o de sus signos vitales, los análisis les suelen dar bien pero el problema continúa. La mayor parte de los que sufren Ataque de Pánico desarrollan también agorafobia. Esta palabra originalmente remite al temor a los espacios públicos y abiertos, pero en realidad para ser más específico, se utiliza en la actualidad para describir el temor de la persona a estar en cualquier situación en la que pueda ocurrirle el ataque de pánico y de la cual no le sea fácil escapar o en la que no pueda pedir ayuda. Por esta razón los que padecen ataque de pánico con agorafobia evitan sistemáticamente viajar en colectivos, trenes, subterráneos, lugares donde la persona no puede salir en cualquier momento; evitan también los lugares donde haya mucha gente, potenciales testigos del sufrimiento, o prefieren salir con personas que ya conocen su problema y pueden ayudarlos en todo caso. O en los casos más severos deciden no salir de sus casas por completo.

Cuando estos problemas se dejan estar, quien los padece empieza a aislarse de su núcleo social y puede perder el trabajo. La pérdida de relaciones sociales y de ingresos económicos pueden traerle como consecuencia una depresión, que con el tiempo, aumentará las posibilidades de que ocurran más ataques de pánico. Las personas con esta enfermedad deben tratarse cuanto antes. El tratamiento recomendado es la psicoterapia cognitiva y en algunos casos se puede combinar con la medicación apropiada, a veces un antidepresivo, a veces un ansiolítico o ambos a la vez. Pero el componente principal del tratamiento es la psicoterapia. Los tratamientos cognitivos de esta enfermedad suelen ser breves y muy efectivos con trastornos que no llevan demasiado tiempo instalados y no hay más enfermedades psicológicas asociadas.
Cuando el trastorno lleva más de cinco años instalado el tratamiento es más largo y complicado. No obstante, en todos los casos es conveniente iniciar un tratamiento específico para este padecimiento.

Lic. Emilio Vignes Guerrero - emiliovignes@speedy.com.ar
Psicólogo y Profesor de Psicología

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¿Qué hace posible un vínculo de amor?

En el texto anterior «El amor y las categorías del alma» vimos la jerarquización que hace la filosofía griega en tiempos de Platón sobre el alma y el amor.

Ahora volveremos con mayor profundidad sobre dos de esas tres jerarquías (las conflictivas para el género humano): eros y ágape.

Eros: como ya dije se refería a cualquier apetito humano, actualmente se usa el término como sinónimo de «amor erótico», o sea, sexual. Usé la palabra «encastrar» para este tipo de vínculo, ahora, ahondando un poco más, veremos que el encastre, es justamente lo que ocurre, de ahí los habituales conflictos.

Eros implica un deseo sin fin como aspiraciones al todo, a la completud y esto sería posible en este contexto únicamente después de la muerte ya que el alma está presa del cuerpo y sólo se liberará al dejar de estar prisionera en éste, por lo tanto, de alguna manera, Eros es amor a la muerte, ya que la realización del amor absoluto sólo podría ocurrir más allá de la vida; después de la muerte.

Lo que buscamos habitualmente, a través de los obstáculos en los vínculos, es eludir, evitar, impedir la realización del deseo porque ésto significaría el fin del mismo; y el fin del deseo implica la muerte, real o simbólica.

Es decir, intentamos provocar que el obstáculo permanezca ya que es lo único que parece garantizarnos el sostenimiento del deseo. O sea, parece que en definitiva lo que hacemos es crear los obstáculos. El obstáculo está implicado en la estructura misma de la relación erótica (incluye muchos otros vínculos además de la relación de pareja).

Ágape: implica la posibilidad de la realización del deseo en el «encuentro» con el otro, nos referimos al amor terrenal pero más allá de los intereses personales, individuales, egocéntricos, es amor por el amor mismo, y como tal es amor concretado, consumado.

Aquí la relación es atravesada por un tercer elemento superior y absoluto: «el amor» que permite la realización del deseo en ese vínculo, amor como posibilitador del continuo desplazamiento del deseo.

Es el amor como tercer elemento, absoluto, ideal y perfecto lo que posibilita la relación .Con lo cuál parece que para terminar volvemos al mundo de las ideas de Platón, el Amor como idea, es quien permite que ocurra el amor como realidad de ese vínculo particular.

De todos modos no es sencillo arribar a ese estado en un vínculo, de manera tal que se acepte la individualidad de cada participante, la originalidad de ese vínculo, único e irrepetible y el atravesamiento de la relación por el Amor como terceridad perfecta de la cual se participa parcialmente pero teniendo la idea del amor como tendencia hacia la cual dirigirse.

Lic. Claudia Rodríguez Demarco
Consultas: 4653-5631 - (dejá tu mensaje, nombre y número de teléfono)

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MUCHO MÁS FRECUENTE DE LO QUE UNO SE IMAGINA

La infidelidad femenina

«Meter los cuernos es decirle al otro que uno ama a dos personas, cuando en realidad no ama a ninguna de las dos. Es creerse muy viva y querer probarse que aun es sexy mientras se inventan mentiras de todo calibre para convencer a la otra parte (o sea, el amante ocasional) que todavía no puede separarse, que deberá esperar que los chicos crezcan, o que su marido se mataría o..., por lo cual nunca pedirá el divorcio y nunca llegará... !»
Ana Von Rebeu (Escritora - Psicoanalista)

Y sí, nunca se va a divorciar porque aparecerán otras causas (excusas) que hacemos con este hombre que lo pasábamos sensacional.

Como en el juego del ajedrez voltearemos haciendo los pases necesarios y buscaremos sacar a la reina que puede y se le permite todo para buscar otro que la atienda, le preste atención y así seguirá en la rueda hasta provocar un averío, del cual siempre se intentará zafar, negando si alguien la vio o si el marido sospecha se pondrá más rigurosa y se ofenderá por lo inapropiado de sus sospechas.

No puede manejarse de otro modo, siempre necesita al tercero para que la equilibre. Y ese tercero (el amante ocasional y objeto de su beneficio) aparecerá bajo la lógica que ella desee y cree con convicción. Si el marido es un hombre con reacciones violentas, agresivo verbal y/o físicamente, su «sufrimiento» la conducirá a buscar un hombre que le muestre con la mirada o su acercamiento que ella es atractiva, dulce, sensual...

Si el marido es tan bueno, tan tranquilo al punto tal que jamás tienen una discusión, y es una buena persona, trabajador pero, a pesar de tanta calma, amistad, buen compañerismo se siente tan angustiada que el amante tiene que darle esa adrenalina para equilibrarla. Esta mujer busca desesperadamente primero otro del cual ella está vacía, necesita llenarse para seguir en su vida matrimonial. Porque en muy escasas ocasiones se da el divorcio.

Se busca como un elixir para que sea más tolerable la convivencia de su familia, o hasta se sientan más predispuestas a escuchar al marido después de la salida con el amante, están de mejor ánimo y en los momentos de tedio recuerdan situaciones de miradas, palabras, caricias que tuvo con este hombre. No escucha al marido, pone sus recuerdos como música para el odio y mientras puede mostrar que lo está escuchando pausadamente.

Estas mujeres relatan que aunque no salgan por períodos importantes con otro hombre, también sienten que lo engañan a su marido con el pensamiento: «para llegar al orgasmo con mi marido pienso en otro hombre, alguien que me excite!!...». Esta mujer camina perdida buscando hombres que la hagan sentir deseada como tal, que muestren que la necesitan, y que les encuentre cualidades o atributos que parecería que luego en la cotidianeidad se diluyen.

Raras contradicciones, este hombre la encuentra sensual, dulce, inteligente, divertida, pero ¿diariamente ella con su entorno no es así? Y habrá que ver, piensan, si este hombre cotidianamente es así, ¿me seguirá haciendo reír? ¿me mostrará siempre que soy la que más le gusto? Esta mujer camina carenciada, esperando que llegue el otro que le otorgue el brillo que siente que diariamente no está. Podemos usar a otro para que no aumente la estima, pero si peligra mi lugar de familia, lo saco de un plomazo. Probablemente no quiera ver que tiene sus atributos, pero hay situaciones, malestares que la vencen. Existen otras formas de darse placer, sin usar a otros como bastones (que son perecederos). Cuando uno llega a internalizar estos contenidos que hacen sentirse por una misma valorada, respetada, querida, deseada; entonces estos atributos ya no nos abandonan nunca. Son todos nuestros.

Lic. Alicia Incarnato
Psicóloga - Psicoanalista
4654-9373 - aliciaincarnato@yahoo.com.ar

 

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Nada nuevo bajo el sol

Se viene un año con muchos gestos conocidos. Un año de elecciones en el que las urnas nos estarán convocando desde junio hasta octubre.
Para empezar, y como no podía ser de otra manera, estuvo en duda el comienzo de las clases. ¿Qué mejor que un año electoral para reclamar por reivindicaciones que seguramente son justas? (...)
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