Que se haga la luz
La crisis energética se instaló en la Argentina
con la fuerza de un vendaval. De pronto faltan al unísono gas oil, gas y electricidad. En lo que pareciera ser un estilo argentino del cual el poder no puede, o no quiere, apartarse, sea cual sea su signo ideológico, primero se niegan los hechos, se barren debajo de la alfombra, hasta que la realidad, con esa mala costumbre que tiene de vengarse de los intentos de ocultarla, irrumpe fuera de control, desbocada y ya nadie sabe para dónde correr. (...) 
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