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NEGLIA Y FONTENLA Un largo y triste adiós
Un viaje y una partida sin regreso enlutaron todos los ámbitos del arte nacional el 10 de octubre de 1971. Una fecha que marca un antes y un después en la historia del Ballet Argentino. Dos figuras consagradas por el público y por los amantes de la danza del mundo entero, José Neglia y Norma Fontenla, junto a siete compañeros de primera línea perdían la vida en un trágico accidente aéreo. Embriagados de danza, partieron camino al cielo, pero el Río de la Plata con sus aguas color marrón, los envolvió quebrantando sueños y esperanzas. Norma Fontenla y Jose Neglia formaban una dupla artística muy reconocida pero además, ambos por separado habían alcanzado logros propios. Estaban en un momento óptimo en sus carreras y junto a siete figuras de ensueño, eran un capital enorme del Ballet del Teatro Colón. Fue la desaparición de lo bello, de lo sublime, de lo que era hermoso y por ello no debía morir. La tragedia de la muerte no sólo se dio en el plano profesional, sino también en el anímico, porque tanto Neglia como Schiafino y Estanga estaban casados con bailarinas del Colón y además tenían hijos con ellas. La desaparición del cuerpo de baile afectó tanto todos los repliegues de la vida del ballet que con el transcurrir del tiempo surgieron diversas y grandes derivaciones difíciles de establecer. Para el Ballet del Teatro Colón la pérdida fue doble, ya que a la irremediable ausencia física, se sumó la postergación del proyecto de popularizar y difundir un arte que parecía ser casi exclusivo patrimonio de elites. El avión que los condujo a la muerte iba hacia Trelew, anteriormente la misma empresa aérea los había trasladado a otros lugares del interior de la Argentina y a países limítrofes. Bullía en ellos la iniciativa de descentralizar al ballet, de evitar que Buenos Aires, siempre ávida de artistas, los acaparara. Pretendían que la Patagonia y el Norte, Cuyo y la Mesopotamia, descubrieran con sus propios ojos la belleza de la danza y disfrutaran de ese arte que debe pertenecer a todos. El Niño Brujo que cautivó a multitudes
José Neglia nació en 1929 en San Martín en el seno de una familia humilde. Su padre, peluquero y dueño de un negocio en Diagonal Norte, tenía como cliente a Michel Borovsky, un bailarín polaco que era primera figura en el Colón. Ese hecho estimuló a su progenitor a proponerle a José que aprendiera danza clásica. A los doce años era un muchacho al que le gustaba jugar al fútbol en los baldíos, pero un día su padre le dijo «Pepe, te voy a llevar a ver a un señor amigo que te enseñará a bailar y no nos costará un peso». Neglia que no tenía la menor idea de lo que era un ballet pensó que aprendería a bailar tango. Cuando llegó al Colón y vio a Borovsky se asustó y no quería volver más, pero el bailarín polaco vio en él condiciones y con mucho esmero lo introdujo en el mundo de la danza. A los 17 años ingresaba al cuerpo estable del Colón y dos años más tarde era elegido primer bailarín. Mientras aprendía danzas practicaba golf, era caddie de Eduardo Armano, reconocido músico de jazz, en la época en que Roberto De Vicenzo era también caddie y de ahí nació una gran amistad entre los dos. Reunía las condiciones místicas del ídolo cuando interpretaba «El Niño Brujo» en el ballet de Jack Carter, su partitura favorita. Según los críticos su presencia electrizaba, «tenia la rara virtud de la dualidad interpretativa, tanto en la fuerza de sus manifestaciones como en su brillantez clásica». Serge Lifar lo conoció en 1962 y al verlo actuar le concedió el Diploma Nijinski, una de las distinciones más preciadas para los bailarines clásicos. En Paris se presentó en el sexto Festival Internacional de Ballet donde obtuvo un triunfo clamoroso. Doce veces lo reclamó el público parisiense cuando interpretó Usher de Massini, quien asistió a esta representación y dijo «vine para silbar y tuve que aplaudir». En esa oportunidad conquistó la Estrella de Oro, una distinción que lo avalaba como uno de los mejores bailarines del mundo. El público del teatro Champs Élysées victoreó a Neglia considerándolo el ídolo del certamen. A partir de ese momento recibió ofertas para trabajar en los principales escenarios del mundo, pero siempre las rechazó porque prefería la paz del hogar con su esposa María del Carmen Pérez, también bailarina del Colón y sus dos hijos, Alejandra y Sergio. Hincha de Chacarita, cuando podía veía los partidos por televisión, pero la labor artística le insumía casi todo su tiempo con ensayos de hasta ocho horas diarias y los días que no ensayaba en el Colón, contratado por una firma de gaseosas de primera marca, salía de gira con el elenco por el interior del país con el fin de que el pueblo también tuviera acceso al ballet. Valoraba las reuniones de camaradería que realizaba en su casa, donde se convertía en un excelente cocinero especialmente cuando preparaba ñoquis. La Etoile
A los ocho años Norma Fontenla, a pesar de la oposición de su padre comenzó a estudiar danzas. Su devoción era tal, que cuatro años más tarde sería consagrada “etoile”. Cuando ingresó al ballet del teatro Colón estudió en el Conservatorio Nacional de Danzas y en la Escuela de Danzas del Teatro Colón simultáneamente. Esmee Bulnes, directora de la Escuela de Milán la encausó en la carrera artística enseñándole los primeros pasos, luego se perfeccionó con maestros de la talla como Serge Lifar, Massine, Wallman, Mercedes Quintana, Taras, Carter y otros. Integró el ballet del Coliseo destacándose desde las primeras actuaciones, su depurada técnica y su gracia inigualable pronto la proyectaron a nivel internacional. Una tarde trágica de domingo para el ballet argentino
Como una flecha de plata se incrustó en el río la avioneta en la que viajaban. Fue una fatídica tarde de domingo. Ese 10 de octubre quedó grabado en la memoria del mundo de la danza clásica y por tal motivo se decidió que el día de la tragedia fuese reconocido de manera oficial como el Día del Bailarín de la Argentina. Este año se cumple un nuevo aniversario, 35 años de la desaparición de bellas criaturas impregnadas de gracia y talento, de piedras preciosas talladas cuidadosamente.
Fuente: Biblioteca del Teatro Colón La Fuente de los Bailarines
Al cumplirse un año del trágico accidente que enlutó al país, se inauguró en la Plaza Lavalle, a metros de la esquina Tucumán y Libertad el monumento que evoca a los bailarines desaparecidos. La escultura, creada por el artista plástico Carlos de La Cárcova, representa a José Neglia y Norma Fontenla y está ubicada en el centro de una fuente. Este es el lugar que convoca a espectadores que acompañaron sus noches de triunfo y seres anónimos que no olvidan la magnificencia de sus espectáculos
ENTREVISTA A MARÍA DEL CARMEN PÉREZ DE NEGLIA Mi amor, mi cómplice y todo
Es como si el tiempo se hubiese detenido aquella tarde de octubre en el departamento de Charcas al 3200. Todo está igual: el mobiliario, los óleos que alguna vez esbozó José y una pared interminable con fotos que refleja la tradición de una familia que lleva en su esencia el sello de la danza clásica. María del Carmen Pérez de Neglia, nos recibe en la casa donde compartió muchas horas felices junto a su esposo y sus hijos y recuerda todavía con angustia la tragedia que cambió su vida para siempre. Bambi, como la llamaba cariñosamente Neglia, con su diminuta figura de bailarina y una sensibilidad que sólo provee el arte, tuvo que hacer frente a la dura tarea de seguir adelante sin el padre de sus hijos. «Lo conocí a los 12 años, yo tenía nueve, éramos criaturas. Corríamos por todo el teatro, jugábamos a las escondidas, nos ocultábamos en los recovecos, en la araña y cuando llagábamos a la clase estábamos todos sucios, pero con la misma vocación por la danza. A los 15 años comenzamos a noviar, a los 17 pidió mi mano como se estilaba antes y a los 24 nos casamos; pronto quedé embarazada de Alejandra y tuve que suspender las funciones del Colón, pero él siguió y cada vez le iba mejor», cuenta la bailarina. María del Carmen, hizo su carrera en el conservatorio y se recibió en el Cervantes de profesora de danzas clásicas. Recién ahora, con el correr de los años tiene conciencia de lo que fue su marido y su vida junto a él, porque siempre se desarrolló en un contexto de simpleza y espontaneidad.
«Cuando fuimos a Paris bailó como primer bailarín en el teatro Champs Élysées y le entregaron la Estrella de Oro por su actuación, fue la emoción más grande que recibió, la gente sentía admiración, pero para nosotros era lo más natural, era lo cotidiano». La Asociación Argentina de Actores lo esperaba para entregarle una medalla y no los encontró porque se habían ido a San Bernardo como habitualmente lo hacían. En su vida cotidiana José era un hombre simple. Por las noches, al regresar de los ensayos, preparaba con entusiasmo la salsa para los fideos.«A veces cenábamos acá y otras veces se iba con la olla a la cochera, donde guardaba el coche, a comer con los empleados; no tenía muchos amigos, pero era muy sociable. Su mejor amigo, con el que compartía todo y lo sentía como un hermano era Carlos Schiafino, con su esposa e hijos solíamos pasar las vacaciones juntos», recuerda Bambi Gracias a las giras que José realizaba con el cuerpo de baile pudieron terminar de pagar las cuotas del departamento de Charcas y comenzar a amueblarlo y hasta comprarse un Falcon que cuidaba con esmero, porque hasta ese momento habían vivido estrechamente. El relato de Bambi se vuelve más angustiosoa medida que avanza: «Estaba con mis hijos en la casa de mis padres, porque cada vez que se iba, nos quedábamos muy tristes y buscábamos compañia. Cuando escuché la noticia y dieron los nombres, me levanté de la mesa y pegué un grito. Salí a la calle sin saber donde ir, mi hija atrás llorando y yo lo único que decía era, no, papá no murió, papá sabe nadar». Su voz se quiebra y no puede evitar que broten dolorosas lágrimas de sus ojos. «Cuando llegué a mi casa, todos los vecinos estaban en la calle, las cámaras de televisión, era un mundo de gente. A partir de ahí caí en un shock, porque yo había perdido a mi marido y a mi amiga de la infancia, Margarita Fernández. Mis hijos perdieron a su padre, mis suegros a su hijo que tanto amaban y ya no quería escuchar más que se había perdido un bailarín, sentía que me iba a morir y que iba a dejar a mis hijos solos». Durante mucho tiempo Bambi vivió con sus hijos en el departamento de Charcas con las cortinas bajas, a oscuras y sin ver la calle. Durante siete años más, estuvo como bailarina en el cuerpo de baile del Colón en la obra Juan de Sariza con Olga Ferri, como primera bailarina. También actuó como solista y tuvo la suerte de que todos los coreógrafos extranjeros que venían la elegieran para hacer roles importantes. Así pudo hacer frente a la parte económica. El Colón permaneció cerrado por duelo durante 10 días y se abrió para hacer una función especial en homenaje a los bailarines. Bambi por consejo de su médico tuvo que regresar y bailar junto a sus colegas. «Yo no sé cómo lo hice, mis compañeros me guiaban porque yo no veía nada, destruida y llorando pude hacer la función». Hoy a 35 años de la desaparición física de su marido, María del Carmen Pérez todavía se pregunta por qué la fuente de los bailarines no se conservó como había sido diseñada desde un principio. De noche se encendían las luces, estallaba el agua y había una tenue música clásica que los inmortalizaba bajo ese cielo azul, que tantas veces los había cobijado. LA HERENCIA DE UN GRANDE Alejandra Neglia
La hija del bailarín, en diálogo con La barra en el Teatro Colón, recuerda a su padre como una persona excepcional. «Papá siempre fue muy afectuoso, como hijo como padre y como esposo, vivía para su familia y para la carrera que amaba tanto, nos dio los mejores ejemplos a mi hermano y a mi». Alejandra evoca los recuerdos de su infancia en el Teatro Colon, cuando iba al camarín de su madre y se disfrazaba, se pintaba y bailaba «Fueron días muy felices, una etapa inolvidable de mi vida, hasta que ocurrió el accidente, que lo vivimos junto a mi madre y hermano como la peor desgracia que nos pudo pasar, en el plano afectivo y también económico. Éramos muy chicos, mi hermano tenía ocho años y yo trece». Alejandra asegura que su padre además de poseer buena técnica, tenía algo muy importante, la parte actoral: «Era un artista que interpretaba todos los roles y le gustaba todo lo que tuviera carácter, como boleros, Niño Brujo, Don Juan de Sariza, Usher, Pilares de Fuego, todos estos eran ballets donde tenía que tener una buena interpretación». Su hija lo recuerda como un loco lindo, con muy buen humor y muy querido por todos en el teatro. Su hoby era ir a pescar o a cazar con sus compañeros, porque era muy sociable y se relacionaba con todo el mundo. José Neglia siempre sostuvo que era una carrera muy sacrificada y que prefreía que sus hijos no se dedicaran a esta profesión, pero tanto Sergio como Alejandra siguieron sus pasos y hoy los dos son bailarines. «El domingo a la mañana fuimos a ver actuar a papá al Coliseo que bailó Niño Brujo. Fue lo ultimo que hizo, salimos del teatro y nos estaban esperando como siempre con flores. Fuimos a almorzar a la Costanera, frente al club de pescadores. Cuando regresamos a casa estuvimos los cuatro juntos y recuerdo que le lavé la cabeza, yo era muy pegada con mi viejo. Después llegó la hora de la partida, papá nos saludó, nos despedimos como siempre, dijo hasta luego, y nunca más lo vimos.» «Como era costumbre, después de cada despedida fuimos con mi mama a la casa de mi abuela y a las 19 horas y cuatro minutos de esa tarde, nos enteramos por televisión lo que había ocurrido, no lo podíamos creer, nadie entendía nada».
Sergio Negila Sergio Neglia y su esposa Heidi abrieron en 1994 el Neglia Conservatory of Ballet, una escuela cuyo objetivo es entrenar, nutrir y crear bailarines para desempeñarse en una compañía. En 1994, Sergio aportó a la dinámica norteamericana su influencia cultural y una extensa carrera profesional. Su esposa Heidi es nativa de la ciudad de Buffalo y posee gran entrenamiento en danza clásica y también moderna. Juntos, brindan a sus estudiantes diversidad cultural además de un acabado entrenamiento en la danza.
Sergio en su estudio de danzas en Buffalo
BIBLIOTECA POPULAR AMIGOS DE TABLADA Compromiso Cultural La Biblioteca Popular y Centro de Extensión Cultural “Amigos de Tablada”, funciona desde hace seis años como un servicio a la comunidad. “La iniciativa surgió en una charla de café, donde sus fundadores se propusieron crear una biblioteca para esta ciudad”, cuenta Miguel Ferreyra, uno de los integrantes de la comisión directiva que conforman junto a la revisora de cuentas, un total de trece personas. Las Bibliotecas Populares, funcionan en la Provincia de Buenos Aires, como ONGs o Asociaciones Civiles sin Fines de lucro. En este caso cuenta con el reconocimiento de la CONABIP (Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares), que le destina un subsidio para cubrir ciertos gastos, “que de otra manera se nos haría imposible afrontar”, agrega Ferreyra. La fundación se realizó el 11 de Noviembre del 2000, fecha que coincide con el aniversario de la declaración de Tablada como ciudad. En aquella oportunidad este servicio funcionaba en las instalaciones del Club Almafuerte, pero con el paso del tiempo terminaron en un salón que les resultaba muy incómodo para seguir adelante. “Hoy estamos muy cómodos y orgullosos de este lugar, quizás estamos viendo los frutos de esos cinco años de sacrificio, ya que pudimos materializar el sueño de los socios fundadores, debido a que la Biblioteca más cercana está en Tapiales, a unas cuarenta cuadras de aquí”, reflexiona Miguel. En su etapa inicial la Biblioteca arrancó con un patrimonio de trescientos libros, producto de diversas donaciones y hoy ya cuenta con dieciséis mil volúmenes. De esta forma están previstas actividades a desarrollar próximamente con jardines de infantes y escuelas de la zona. “No sólo queremos acercar a los chicos a la lectura, sino hacer que los chicos tengan en cuenta lo que es una biblioteca. En esta zona no estamos acostumbrados a tener una biblioteca a mano, queremos que pase a ser parte de la sociedad y empezamos con los más chicos”, enfatiza Ferreyra. La concurrencia es permanente y según parece hay dos grupos de usuarios bien diferenciados. Muchos alumnos eligen buscar el complemento de estudio, es decir el libro que no pueden adquirir o el material de investigación. Y por otro lado están quienes van gracias a lo que en realidad tiene como fin la biblioteca que es “difundir la lectura como entretenimiento o esparcimiento”. “Nuestra intención es firmar convenios con organismos no gubernamentales de la zona para realizar intercambios con los socios”, concluye Miguel. La biblioteca esta a disposición de la comunidad de lunes a viernes de 8:30 a 11:30 y de 13:30 a 16:30 horas. Se encuentra ubicada en Avellaneda 5211, Tablada y ofrece la posibilidad de comunicarse al 4652-1210 para realizar consultas o pedir asesoramiento. Toda la comunidad está invitada a acercarse, ya que cuenta con diversos materiales de todas las disciplinas y niveles con atención totalmente gratuita.
Bibliotecas al sol en la plaza Mitre
Los bibliotecarios de las escuelas primarias públicas de Ramos Mejía organizaron el 26 de septiembre en la Plaza Mitre, una muestra en conjunto, con muchas propuestas atractivas para un público de todas las edades. Se trató de actividades al aire libre, que tradicionalmente se realizan en cada escuela, a puertas cerradas y en el transcurso de la tarde se realizaron distintas presentaciones a cargo de cada colegio. Los chicos de la EGB 42 hicieron una muy lograda dramatización del libro “Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el ropero” y después bailaron “El twist de Narnia” que ellos mismos compusieron. Luego los asistentes pudieron elegir entre los stands preparados para la ocasión: Cuentacuentos “Mamá Emilia”, el de la librería Guardia, los puestos de las EGB 86, 114, 20, 21, 30 y 62 que trajeron libros y juegos o el taller de títeres de la EGB 4. A continuación empezaron los números preparados por la escuela 4: un gato bailado por un numeroso ballet y la famosa murga que deleitó tanto al público presente (entre los que se encontraban las EGB 23, 24 y 53) que más de uno se sumó espontáneamente al cuerpo de bailarines. Por último, el mago Emilio sorprendió con sus trucos y sus figuras hechas con globos, que fueron sorteadas entre los chicos asistentes. Desmintiendo la fama de aburridas que tienen las bibliotecas y para demostrar cuánto se trabaja en las escuelas públicas, todo el que tuvo la suerte de estar allí pudo divertirse y emocionarse con esta muestra de trabajo, creatividad y espíritu comunitario. Una experiencia que sin duda crecerá y se repetirá el año próximo y que llenó de orgullo a todas las escuelas participantes.
LA PRIMERA REALIZACIÓN CINEMATOGRÁFICA DE LA UNLAM “Las Manos” nominada para el Premio Goya
“Las Manos”, la película coproducida por la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) que cuenta la vida y obra del padre Mario Pantaleo, fue nominada para representar a la Argentina en los prestigiosos premios Goya que entrega la Academia de Cine de España. En el curso de una ceremonia realizada este viernes en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (Enero), los miembros de la Academia del Cine Argentino anunciaron que el filme dirigido por Alejandro Doria y protagonizado por Graciela Borges y Jorge Marrale quedó seleccionado para participar del premio Goya. En tanto, el largometraje “Derecho de familia”, de Daniel Burman, fue elegido para representar al país en la categoría “Mejor película extranjera” en la próxima edición de los premios Oscar. El rodaje de la película que apunta a testimoniar la historia de una personalidad socialmente trascendente como lo fue el recordado “cura sanador”, se hizo a fines del año pasado en el predio de la Casa de Altos Estudios y en otras zonas de La Matanza -como González Catán- y luego prosiguió en varias locaciones del continente europeo. LOS GRANDES ESCRITORES ARGENTINOS Ernesto Sábato
Ernesto Sábato era un científico de gran porvenir cuando decidió romper con la ciencia y dedicarse a la literatura. Nación en 1914, en la localidad de Rojas, provincia de Buenos Aires. Estudió en el Colegio Nacional de La Plata y se destacó en física en la Universidad de la misma ciudad. Trabajó en el Laboratorio Curie de Paris y en Estados Unidos. Fue profesor en la Universidad de La Plata y en el Instituto Superior del Profesorado Secundario. Sus novelas más famosas son El túnel y Sobre héroes y tumbas. Sábato es un pensador que busca soluciones. Defiende la necesidad de una ética universal y es propenso a la ironía. Su estilo es preciso, tajante y escueto. El Túnel Juan Pablo Castel, un atrabiliario pintor solitario, se enamora de María Iribarne en una exposición de sus cuadros, porque piensa que la joven ha sido la única en comprender ciertos pormenores de su tela “Maternidad”. La busca por Buenos Aires hasta que un día la encuentra. Poco a poco consigue su amistad, pero Castel se entera después de que María está casada con un ciego. La intimidad entre ambos es tormentosa, por causa de la complicada psicología del artista, una confusa combinación de sexo, complejo de inferioridad, soledad, etc. Castel escribe luego desde la cárcel la historia de este crimen: “(…) en este caso había un sólo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida.” Colaboración: Noemí Propato
Renata Tebaldi
En su género, Renata Tebaldi corre sola, y el que corre solo llega siempre primero. No tiene émulos o rivales de la calidad de otras que puedan serle no ya un obstáculo, ni tan siquiera hacerle sombra o competencia. Con esto no quiere decirse que su voz no tenga méritos. Su “Canción del sauce” y la sucesiva “Ave María”, de Otello, acreditan por sí solas qué altura de sentimiento musical ha alcanzado la sugestiva cantante. Lo que no impidió que en la Scala sufriera en “La Travista” una humillación injusta cuando abrigaba la ilusión de haber conquistado definitivamente el corazón del público. La sorpresa y el desengaño amargaron profundamente el ánimo de la joven artista. Pero al poco tiempo el San Carlos de Nápoles, en la misma obra, le decretó, en compensación, los honores del triunfo. El canto de la Tebaldi es reposado y acariciador, lleno de matices, de claroscuros. Un canto en el que parece disolverse su propia personalidad: como el azúcar se diluye en el agua, endulzándola, sin dejar indicios visibles. Ojalá que esta voz preciosísima voz sea recordada como la estatura de diosa Juno de la cantante.
CORAL FEMENINO DE SAN JUSTO: 50º ANIVERSARIO Medio siglo cantando por el mundo
“Nos hizo el canto camaradas y el canto es todo nuestro afán”. Esta frase que forma parte de la “Canción de la amistad” es la pincelada más fiel del espíritu que late desde hace 50 años en el “Coral femenino de San Justo”, agrupación que el pasado 16 de septiembre festejó su cincuentenario en la casa que lo vio nacer: el colegio normal Almafuerte de esa localidad. Esta misma canción la entonaron las integrantes del coro en la escalinata del barco que en 1966 las llevaría a su primera gira europea, la que tuviera como broche de oro la presentación en la Capilla Sixtina del Vaticano para cantar ante el Papa Paulo VI. Las jóvenes que hoy integran el Coral Femenino, junto a las que lo integraron en sus primeros años cuando todavía se llamaba “Coro Folclórico de la Escuela Normal de San Justo”, nombre con el que nació en 1956, tienen en común un faro que las cohesiona y que les ha iluminado el camino que transitaron todos estos años. Ese faro es el maestro Roberto Saccente, director fundador quien aún hoy y después de medio siglo, continúa con el mismo entusiasmo dirigiendo el Coral. Juntos realizaron 17 giras internacionales, 8 de ellas por Europa. Juntos obtuvieron 26 premios en diferentes concursos, 17 correspondientes a las giras europeas. Juntos actuaron en todas las provincias argentinas y en el año 2000 cantaron en el escenario del teatro Colón. Juntos grabaron discos, CDs y bandas sonoras de películas. Y por sobre todas las cosas, juntos hicieron del canto una parte muy importante de sus vidas. Una de aquellas jóvenes que en 1966 emprendieron la aventura de subirse a un barco para atravesar el Atlántico cantando cada día, es hoy la Directora General del colegio Normal Almafuerte. La profesora Blanca Regalini recordó con nostalgia y afecto la época en la que eran “Las chicas del coro” y aprovechó para “reprocharle” al maestro con mucho cariño lo severo que había sido durante el viaje para vigilar la conducta. Saccente no dudó en responderle que valió la pena porque “fueron 94 y volvieron 94”. Después de las medallas recordatorias, los regalos y la torta, la fiesta terminó como no podía ser de otra manera: con el maestro Roberto Saccente dirigiendo al “Coral Femenino de San Justo”, como lo viene haciendo desde hace 50 años.
Yves Réquéna y Marie Borrel
Paulo Coelho Gentileza de librería La Cueva de Gimena
Por amor a la historia Roque Daniel Favale nació en el año 1964 en Buenos Aires, Argentina, ciudad donde reside actualmente. Desde pequeño sintió que sus inquietudes lo llevaban permanentemente hacia la lectura, la consulta y la investigación y así comenzó a imaginar un futuro en el cual pudiera desarrollar sus aficiones: la historia, los viajes, la literatura, las artes escénicas. Comenzó a viajar incansablemente por decenas de países de todos los continentes, a llevar adelante estudios en la Argentina y el exterior, y a escribir e incursionar en la actuación. Cursó dos carreras simultáneamente, lo que le permitió obtener los títulos de Abogado en la Universidad de Buenos Aires, y de Técnico Superior en Turismo, en el Instituto Cardenal Ferrari de la ciudad de Buenos Aires. Al mismo tiempo, cursó estudios de teatro, ingresó a un taller literario y desarrolló algunos medios periodísticos, en los que participó con sus notas y artículos. Luego residió por algún tiempo en el Brasil donde tomó cursos relativos a sus estudios de turismo y continuó sus clases de teatro que ya había iniciado en Buenos Aires, llegando a representar algunas obras en portugués. De regreso en Buenos Aires dio inicio a su carrera en la industria turística, a la cual se dedicó casi exclusivamente durante años, y al mismo tiempo comenzó a incursionar en la abogacía, el teatro, y a escribir con cierta regularidad, para despuntar con esta afición, su pasión por la literatura. En el año 2004 abandonó definitivamente su actividad en el turismo para dedicarse de lleno a la abogacía, la literatura y la actuación. En ese año comenzó a participar activamente en las artes escénicas, y a dedicarse a cimentar una carrera como escritor. Escribió algunos cuentos, poemas y ensayos, pero su pasión por la historia, la literatura y los viajes lo llevarían irremediablemente a volcarse a las novelas de ambientación histórica. Relación de dos mundos fue editada en el año 2005, en Buenos Aires, y es su primera novela publicada, pero no la única escrita, ya que tiene lista otra que aspira a editar próximamente, cuya acción transcurre en los tiempos de la Roma imperial. En sus novelas, propone casi subrepticiamente un tema de fondo, y recurre a personajes y hechos reales de la historia, para relacionarlos con una rica e intensa ficción, en la que vuelca todos los elementos que siempre han sido objeto de su interés, y experiencias de vida personales, lo que, unido a su singular estilo, ágil, ameno y comprometido, conforman obras atrapantes signadas por la aventura, el amor, la tragedia, el azar y el destino. Reconoce influencias de muchos escritores, y repite siempre la conocida frase: “Los lectores ponen sus libros en sus bibliotecas; los escritores ponen sus bibliotecas en sus libros”. Se encuentra en este momento trabajando en otra novela histórica en la cual nuevamente presenta a personajes y hechos históricos reales, a los que relaciona con la ficción surgida de su imaginación, esta vez ambientada durante las postrimerías del siglo XV y comienzos del XVI. Actualmente, además de llevar adelante su tarea de escritor, ejerce la abogacía y se encuentra desarrollando su carrera en los medios y las artes escénicas.
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