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ENTREVISTA AL PADRE PEDRO OPEKAUn puente de fe de Ramos a Madagascar
Opeka en esloveno significa ladrillo o teja. Pedro viene de Petrus, piedra en latín, la base que eligió Cristo para edificar su Iglesia. Su padre, Luis, era albañil y le enseñó su oficio. El destino del Padre Pedro Opeka, dos veces propuesto como Premio Nobel de la Paz, parece que estaba casi escrito cuando llegó al mundo. El agregó lo que faltaba: una voluntad inquebrantable para poner esa herencia al servicio de su Fe y de la manera en la que él entendió que debía materializarla, amando y ayudando a los más pobres de la tierra. Por eso hace 32 años que vive como misionero en Madagascar, una gran isla africana ubicada en el medio del océano Índico, uno de los 20 países más pobres del mundo. Allí, con la gente de la calle, con las 800 familias que vivían en un basurero de la capital Antananarivo, comenzó a construir a la vera del basural, un sueño al que bautizó Cité Akamasoa, Ciudad de los Buenos Amigos, un pueblo en el que hoy habitan 16000 personas en viviendas que bien se parecen a los duplex tan habituales por estas tierras, con fuente de trabajo para sus habitantes, con cuatro escuelas primarias, cuatro secundarias, un liceo, salas de auxilio, hospitales, canchas de fútbol, calles iluminadas y miles de árboles plantados cada año. En una de las poquísimas entrevistas que concedió, tanto a medios gráficos nacionales como a la televisión, el Padre Opeka recibió a La barra para hablar de este “milagro” en la casa en la que el vivió de chico en Ramos Mejía y en la que todavía viven sus padres a los que vino a visitar. Recuerda aún sus pasos por las aulas de la escuela 42. Ante la pregunta de cómo logró poner todo este proyecto en marcha el Padre Pedro responde en forma concreta: “sin la ayuda de los políticos que cuando les comenté mi propuesta se rieron. Sin la ayuda de los grandes centros económicos que me dijeron que tenía que esperar cuando ya no se podía esperar porque la vida estaba en juego. Con la ayuda sí de algunas congregaciones a las que fui personalmente a tocar el timbre y que pese a no estar muy convencidas de que fuera a tener éxito me ayudaron. Con el apoyo de muchos jóvenes malgaches que querían hacer algo por su país. Pero por sobre todo se pudo construir todo lo que se construyó porque llevé un mensaje claro dirigido a toda esa gente desahuciada por la sociedad. Les dije: no tengo dinero pero si ustedes están dispuestos a trabajar, a escolarizar a sus hijos y a ser solidarios, una vida diferente es posible”. Y en un mundo en el que la palabra está tan gastada se puso codo a codo con los pobladores a construir sus viviendas, a solucionar sus problemas y con hechos le dio credibilidad a su encendido mensaje de esperanza y lo siguieron.
“Este es un proyecto hecho en el basurero, con la gente del basurero, para la gente del basurero, agrega. Mis primeros 15 años en Madagascar fueron en la selva. Allí aprendí el idioma Malgache, sus costumbres, sus proverbios, sus tradiciones. Cuando llegué a la ciudad vi una miseria y una injusticia que no se podía creer. Los chicos se peleaban con los animales por la comida que había en la basura. Le dije a Dios: yo voy a ser misionero acá, porque acá es donde más hace falta, pero me tenés que dar una mano. Todo lo que había aprendido en la selva me ayudo mucho para que me empezaran a escuchar. Hubo muchos jóvenes que me siguieron porque querían hacer algo por su país. Les propuse volver a la cultura de sus ancestros, una cultura riquísima en valores, basada en la solidaridad y en la armonía familiar. Pero no fue fácil porque los cabecillas del lugar no querían que las cosas cambien. Pero allí todas las familias habían perdido muchos hijos y yo les pregunté ¿van a esperar a que se les mueran todos? El mensaje era muy fuerte y de a poco algunos empezaron a aceptar lo que les proponía. Los cabecillas se fueron quedando solos y llegó el día que ellos también vinieron a pedirme si podían construir su casa. Claro que sí les dije”. De muy joven el Padre Pedro fue misionero en la Argentina. Trabajó con las comunidades Mapuche en Neuquén y también con otras comunidades indígenas en Formosa. Llevó su mensaje a las villas miserias donde en cada casa humilde lo invitaban a pasar. Hoy al volver al país se encontró con la desagradable sorpresa de que le recomendaron no ir a las villas porque es peligroso. Entonces se pregunta “¿Qué pasó en la Argentina en estos años? Cuando me fui, partí convencido de que aquí los problemas que había los argentinos lo iban a solucionar en muy poco tiempo y que mi labor sería de mayor utilidad en lugares más necesitados y ahora me encuentro con que es peligroso entrar a las villas. Usaron a los pobres, se aprovecharon de ellos. Esto es por no atender los problemas, por dejarlos para más adelante, hasta que al final son irreversibles. Los chicos que hoy se acercan a pedir una moneda para cuidar el auto o lavar el vidrio todavía son recuperables. Hay que actuar, hacer algo por ellos, educarlos antes que actúe “Paco” (nombre de una droga muy difundida entre la población más humildes) y les deteriore el sistema nervioso, antes de que se nos anticipen los vendedores de la muerte y ya no podamos hacer nada. Démosle respeto y dignidad y la violencia va a desaparecer. No puede haber chicos en la calle, no puede haber familias en la calle. El estado tiene el deber prioritario de ocuparse de esto. Si yo lo puedo hacer en un país tan pobre como Madagascar cómo no se va a poder hacer aquí. Yo puedo gritar por mi experiencia que las peores situaciones se pueden cambiar, aún el infierno se puede revertir. Si a un pobre se le tiene confianza, sale adelante con dignidad y trabajo. Si golpea a tu puerta y su historia es verdadera no se puede mirar para otro lado, hay que ocuparse de él”. Para finalizar le deja un mensaje a los jóvenes argentinos. “No se dejen engañar por falsos valores. No vivimos solamente para divertirnos. La diversión está bien pero no puede ser solo eso. Tenemos que tener un objetivo en la vida. Tenemos que transmitir valores, esperanza, justicia, amor, solidaridad, fraternidad a los chicos que nos van a seguir”. Un viaje a la esperanza
Editorial Lumen publicó el primer libro en español sobre la vida y la obra del Padre Pedro Opeka bajo el título “Un viaje a la esperanza”, subtitulado “Salir de la pobreza con trabajo y dignidad”. Ya hay otros cinco títulos publicados en francés. El autor es el escritor y periodista argentino Jesús María Silveyra, quien viajó a Madagascar para conocer personalmente la obra del Padre Pedro y recopiló con su familia en Ramos Mejía los datos de su biografía y también la dramática y apasionante vida de sus padres, inmigrantes eslovenos, sobrevivientes milagrosos de la guerra mundial.
En mayo cierra el concurso literario Tal como informáramos en nuestro número de diciembre, el 5 de mayo de 2006 cierra la recepción de trabajos para los que quieran participar en el concurso literario de cuento y ensayo “Mi primer libro, un sueño que se puede hacer realidad” organizado por la editorial C.L.M. con el auspicio de este medio y del diario “La Acción” de Morón. La fecha original de cierre del 16 de diciembre de 2005 había sido pospuesta ante el pedido de un gran número de escritores que solicitaron más tiempo para poder enviar sus trabajos. Esta vez la fecha ya es inamovible dado que ya han llegado un importante número de textos y el tiempo en que se ha extendido el cierre del concurso le ha dado a todos la posibilidad de participar. Del mismo modo se ha pospuesto también la fecha en que se conocerán los ganadores. Será el viernes 18 de agosto de 2006. De todos modos se espera que en estos dos meses que quedan se acerquen muchos más participantes dada la gran expectativa que se generó. Lápiz y papel si es de la vieja guardia, mouse y teclado si es de las nuevas generaciones y a escribir que la posibilidad de tener un cuento o un ensayo impreso en un libro está por primera vez ahí, al alcance de todos. Bases del concurso “Mi primer libro: un sueño que se puede hacer realidad” Cierre de recepción de trabajos 05 de mayo de 2006 Anuncio de los ganadores 18 de agosto de 2006 Tema: libre - Extensión: Categoría cuento máximo 20 carillas. Categoría ensayo mínimo 50 carillas, máximo 100 carillas. En ambos casos escrito a máquina o computadora, a doble espacio, en papel tamaño A4 y por una sola cara del papel. Los concursantes en la categoría cuento, participarán divididos en tres sub categorías: Infantil: menores de 14 años. Juvenil: 14 años a menores de 18 años. Mayor: 18 años en adelante. Los participantes utilizarán seudónimo y en sobre aparte (plica) anotarán en el exterior nombre del trabajo y seudónimo, en el interior la identificación del autor, nombre y apellido, DNI, dirección, teléfono, e-mail, colegio si correspondiera y otros datos que pudiera considerar de interés. Premios Ensayo : Primer premio: publicación de la obra ganadora, medalla y diploma. Segundo y tercer premio: medalla, diploma y premio sorpresa. Cuento: Las obras ganadoras de todas las categorías serán publicadas en un libro titulado: “Los mejores cuentos de la zona oeste”. Medalla y diploma para los 10 mejores cuentos. Todos los participantes recibirán diploma. Los trabajos se podrán entregar impresos o en soporte electrónico, en formato Word. No se devolverán originales ni copias de los trabajos no premiados Centros de recepción de los trabajos: Editorial C.L.M.: Moreno 158 2º C (1704) Ramos Mejía, Buenos Aires. e-mail masterdigital@netizen.com.ar Periódico La barra: Rivadavia 13920, Loc. 24 (1704) Ramos Mejía, Buenos Aires. e-mail Diario La acción: Alte. Brown 1035, Of. 5, Morón, Buenos Aires. e-mail depmoron2002@hotmail.com
ACTO EN SAN JUSTO EN RECUERDO DE ALMAFUERTE Tributo a un grande
El 28 de febrero se rindió un sentido homenaje a Pedro Bonifacio Palacios, Almafuerte, al cumplirse 89 años de su muerte en la Plaza de San Justo frente al monumento que lo recuerda. El poeta de los vencidos, el poeta de los postergados, quien nació a pocos metros de la plaza fue recordado con la presencia del Intendente de La MatanzaFernando Espinoza, Concejales, Monseñor Cuevas, y otras personalidades de nuestra cultura. El Profesor Corso señaló que “Almafuerte fue el maestro, periodista, pintor, que luchó incansablemente por la verdad y fue muchas veces vituperado, pero llevaba como signo la honradez y la cultura”. En representación de la entidad que nuclea a todos los periodistas de la Provincia de Buenos Aires, el presidente del Círculo de Periodistas y Medios Almafuerte, Jorge Victorero, recordó la obra y el pensamiento del poeta que según dijo “es el ejemplo que debemos imitar”. La escritora Elda Sambón interpretó una emocionada semblanza del escritor y por último en nombre del Municipio de La Matanza, el Secretario de Cultura y Educación Dr. Rubén Darío Gómez se refirió al ilustre maestro. “El ejemplo insoslayable de su vida es el que año a año nos convoca a que junto al bronce que nos recuerda su ejemplo vengamos a decirle que su nombre y sus anhelos siguen vivos, que no sabemos muy bien si somos buenos merecedores de sus enseñanzas pero que no olvidamos a quienes en su transcurso por la vida, por sobre las apetencias y las ambiciones personales nos hicieron saber que hay otras formas de transcurrir la existencia – exclamó Gómez en su exposición y agrego que “la solidaridad y el estar compartiendo las necesidades de nuestros hermanos, no es una fórmula hueca y marginal, sino una opción que hemos asumido como propia y que tratamos de ser fieles al legado que nos dejara ese enorme hijo de Matanza que pudo decir sin que nadie pueda corregir esa afirmación, que se asumía como lo que era, un enorme Almafuerte”.
¿Para cuándo el monumento? Por Alfonso Corso Creemos que, salvo las madres, de quien más se habla con reconocimiento es de los maestros. Pero solamente eso: se habla. Y, en un partido como el de La Matanza, en el cual hubo una época en la que más del 30 % de la recaudación era destinada a la cultura, hoy vemos que un poco la vamos dejando de lado. Se puede decir que hay otras prioridades. Es verdad, hay prioridades, pero los países que avanzan ponen como primera prioridad la cultura, e indudablemente que lo básico para el avance de eso es el educador en todos sus niveles, y el emblema, indudablemente, es el Maestro. Hace algunos años tuve el honor de propiciar una ordenanza (que fue aprobada) mediante la cual se designaba al Partido de La Matanza como Partido de la Cultura Literaria. La ordenanza se aprobó, pero nunca fue implementada a pesar de que había obligación de hacerlo. En fin, esas son cosas de la vida. No olvidemos que hay funcionarios que ignoran quién fue el General San Martín o cómo está formado el Partido de La Matanza, por lo tanto no nos debe asombrar que se olviden de los maestros que, esos sí realmente hicieron y hacen cultura. Estamos ahora propiciando una iniciativa: que los maestros que ya se fueron tengan un monumento público. Si debiéramos justificar esta petición no podríamos dejar de recordar que desde el momento inicial de la consolidación del Partido de La Matanza siempre hubo un maestro actuando y la mayoría de las veces, un sufrido maestro. Recordemos por ejemplo a ese maestro que en el año 1868, sumergido en la mayor de las miserias, en un San Justo atacado por el cólera, seguía dando sus clases hasta que el 28 de marzo murió dejando como únicos bienes unos dignos harapos y sus modestos libros. Pero, ¿quién recuerda hoy a ese maestro: Don Manuel Carabajal? ¿Quién recuerda a la maestra Cueto, que muere prácticamente de hambre en la estación de Haedo? Allí la confundieron con una pordiosera porque sus ropas eran harapos, restos de otras ropas ajenas. ¿Quién recuerda a ese maestro de maestros que era el maestro Vidal? ¿Quién recuerda a la querida maestra ramense Josefina Anceschi que dio su vida para salvar a un hermoso ramillete de alumnos? En estos momentos en los que vemos monumentos y calles para recordar a cantidad de personas (a las que sabemos merecedoras), son contadísimos los homenajes a los maestros y sí son abundantes los olvidos. Y aquí podemos agregar a esa inolvidable maestra de Ramos Mejía Arroupe de Vilas, que con 90 años seguía impartiendo consejos y sabiduría.Y a las maestras Stearns, Roberts, Wade, Conway, Kimball, Armstrong, King, Morse, Bischoff, Howard, y muchas más que fueron docentes que dejaron una profesión cómoda donde eran bien remuneradas para dedicarse a la enseñanza donde realmente “se morían de hambre”. Qué ejemplo, ¿no? Y esas fueron las primeras que ayudaron a nuestro municipio sirviendo de ejemplo. Pero, ¿quién las recuerda? Muchas de nuestras maestritas (¡hasta hace poco!) viajaban hasta el fondo de Virrey del Pino, o a Catán, o a Casanova “haciendo dedo” porque no tenían las monedas para el transporte, salvo que algún colectivero culto las llevara ahorrándoles el boleto. Y ¿quién puede olvidar a ese prócer: Almafuerte? Un Almafuerte que tuvo que cubrir sus desnudeces con una bandera porque su sábana y su modesta colcha las brindó a sus alumnos para que se protegieran del frío. En la ordenanza en que se declaraba a La Matanza como Partido de la Cultura Literaria se hablaba de varios maestros de los que muy pocos se ocupan y la mayoría sólo “los oyó nombrar”: Pizzurno, Labougle, Tomás Perón, etc. Épocas hubo, y aún hay, en que los maestros de zonas alejadas debían pernoctar en los humildes establecimientos (a veces modestos “tranvías”) porque no tenían dinero suficiente para los viajes. Los que fueron docentes o vecinos del pago matancero desde hace unos años, sabrán la verdad de todo esto: de las escuelas “tranvías”, de las escuelas “rancho” sin paredes, sin techos, con hambre y con frío. Y bueno, a los maestros los recordamos una vez al año, pero no sólo debemos ser solidarios con ellos cada 11 de septiembre. Es por eso que lanzamos esta idea que nos gustaría ver materializada, ya que, al asumir el nuevo año legislativo, en el momento en que nuestros representantes inician vírgenes su actividad, sería interesante que la palabra Cultura guíe los pasos de todos. También queremos dar una sugerencia: que el monumento se coloque en un ámbito natural: frente a la escuela Nº1, en la explanada hoy enrejada pero que estaría orgullosa de cobijarlo en su seno. Sabemos que hay un monolito en el cementerio de San Justo que los recuerda, pero los maestros deben tener un homenaje “al aire libre” con los nombres que dimos y con los que falta recordar. Haremos que el pago matancero sea nuevamente señero en la órbita nacional, los nombres que dimos se deben multiplicar, y el pueblo, agradecido. Esperamos que esta iniciativa tenga adherentes. Por eso: adhiérase y el año 2006 verá el monumento al Maestro.
Perros al rescate
El magnífico Terranova está atento a las indicaciones en la orilla del mar. Su mirada parece perderse en la rompiente, donde una mano se agita pidiendo ayuda. Escucha un silbato, unas palabras y se lanza a luchar con las olas a la par que un bañero. En unos instantes regresa y entre sus dientes arrastra la soga del salvavidas. El animal sabe lo que hace y una vez más cumplió con su misión. En la playa ya se congregó una multitud para presenciar el rescate y todos estallan espontáneamente en aplausos. Es que desde hace unos años los perros rescatistas constituyen una notade color en la zona del balneario La Perla en Mar del Plata y en cada verano se reafirman como una importante ayuda para los bañeros de esa zona. La historia parece increíble, todo comenzó en 1997 cuando Rubén Schamberger, guardavidas de esa playa, encontró allí un perro de raza indefinida pero con una particular inteligencia. Rubén lo bautizó Chupete. Al principio correteaba por la playa, hacía de sereno, después comenzó a nadar. Schamberger le tiraba palitos al agua, eran 100 o 200 metros, hasta que comenzó a aventurarse más y allí fue cuando decidieron entrenarlo y obedecer al silbato, que es la señal que antecede a cualquier salvamento. El proceso de salvamento es más o menos así: el rescatista se acerca al agua con el salvavidas en sus manos, el perro lo acompaña con la mirada fija en el agua. Al escuchar el silbato, juntos se internan hacia la rompiente y nadan hacia quien pide auxilio. El bañero sujeta el salvavidas, colocándoselo a la víctima y pone en boca del perro la soga del flotador. El animal se dirige hacia la costa tirando del salvavidas y todos llegan hasta la orilla. El proceso lleva en su totalidad sólo tres minutos. Es preciso reconocer además que nunca un perro va a reemplazar a un rescatista, pero su ayuda resulta inestimable para cooperar con los bañeros, particularmente cuando hay más de una persona necesitada de auxilio. Después de ser probado y entrenado durante el verano de 1999, Chupete rescató a cuatro bañistas y se convirtió en la estrella del balneario. En el 2001 murió y es recordado como “el primer perro guardavidas del país”. Schamberger se propuso buscar otro animal para que lo acompañara en su tarea y eligió a la raza Terranova por todas sus cualidades. En un principiose entrenaron tres animales para asistir en los rescates: Ayke, Amaxi y su mamá Noha, actualmente ya son ocho los canes que prestan sus servicios. Para demostrar su efectividad, cada tanto se realizan simulacros de rescate que pueden verse en el sitio web de la asociación (www.eacsa.org). Estos hermosos animales son una ayuda inestimable a la hora de salvar vidas. Durante el día desempeñan su labor en el balneario La Perla, en tanto que por las noches puede encontrárselos junto a sus entrenadores en un stand sobre la peatonal San Martín. Allí es posible también admirar su serena belleza y escuchar el relato de sus hazañas Escuela Argentina Canina de Salvamento Acuático La Escuela Argentina Canina de Salvamento Acuático (E.A.C.S.A), es una asociación civil sin fines de lucro que se fundó en julio de 2003, en Mar del Plata, allí también funciona su sede administrativa y centro de adiestramiento. Es la primera de su tipo en el país y en Latinoamérica, pero tiene pares en el resto del mundo, de las cuales toma su experiencia e intercambia conocimiento. Esta escuela nuclea a un grupo de guardavidas profesionales, veterinarios y entrenadores, que actualmente trabajan adiestrando perros de raza Terranova para convertirlos en “perros guardavidas” que son utilizados como refuerzo en tareas de auxilio durante la temporada de verano. La escuela tiene muchos proyectos que van desde el trabajo de los perros guardavidas a mar abierto y en lagunas, incluyendo patrullajes como “perros botiquines”, hasta el trabajo social, ayudando a personas discapacitadas, en escuelas, y con otras entidades de rescate como Bomberos Voluntarios, Prefectura Naval y grupos de socorrismo. También colaboran con esta asociación profesionales motivados por su amor a los animales y su admiración a este trabajo. El presidente de la organización es el guardavidas Rubén Schamberger, posee más de 29 años de experiencia en la actividad, él es quien supervisa el entrenamiento y emprendimientos de la institución. EACSA Catamarca 675; 473-9003, 4561-3267 www.eacsa.org Los Terranova Estos animales son los más aptos para la tarea de “perros guardavidas”, porque son excelentes nadadores y están física y mentalmente preparados para la protección y socorro de las personas. En todo el mundo se los conoce como “guardianes del mar”. Los Terranova adoran el agua y nadan con facilidad, perciben las situaciones de peligro y gracias a su gran estructura física tienen mucha fuerza, lo que los hace aptos para tareas de rescate. Además poseen una capa de pelo doble, con un óleo que la hace resistente al agua y entre los dedos de las patas unas membranas interdigitales que hacen que su nado sea ágil.
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La barra ® - Teléfonos (54 11) 4654-5803-4658-4356/4699-0702/ www.labarradyr.com.ar | |||||||||||||||||||||