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PSICOLOGÍA Y EDUCACIÓN
Pequeños tiranos

PSICOLOGÍA
Yo no tuve suerte
JUBILACIONES
Moratorias Vigentes y Jubilación anticipada

PSICOLOGÍA
¿Niño sujeto y no objeto? 
LOS ÓRDENES DEL AMOR SEGÚN BERT HELLINGER
Constelaciones Familiares

 

PSICOLOGÍA Y EDUCACIÓN

Pequeños tiranos

Tras ver un largo número de casos, decidí publicar un artículo en el que se pudiera plasmar un conjunto de situaciones familiares que no se agrupan bajo ningún cuadro dentro de los manuales diagnósticos de referencia de la actualidad, pero que afecta a un gran número de familias en nuestro país.

Las situaciones familiares a las que me refiero, con sus diferentes matices, convergen en una pauta de interacción entre padres (o madre en el caso de las familias monoparentales) e hijos caracterizada por la dificultad, en diferentes grados, que tiene el sistema parental en lograr determinados comportamientos o hábitos en el sistema filial. Toda iniciativa de los padres, con la finalidad de que su hijo o hija haga alguna cosa, o incorpore algún hábito, choca con un muro resistente que impide, o dificulta en gran medida, esa realización. El tipo de cosas que los padres no logran que sus hijos hagan, reviste una gran variedad de situaciones, pero, lo que hay que notar, es la oposición a las cosas más fundamentales y básicas. El niño se niega sistemáticamente a irse a acostar cuando se le dice, se niega a estudiar cuando se le pide o sugiere, cuando se le dice que apague la televisión el volumen aumenta, cuando se le pide silencio algo se le rompe, cuando está sin hacer nada, aburrido y se le pide colaboración para alguna tarea, encuentra otra tarea más interesante que hacer. Cuando se lo llama para que se levante, continua durmiendo, cuando se levanta y hay prisa para llegar a horario al colegio se toma todo el tiempo del mundo para vestirse y alistarse, demanda ayuda para cada cosa que debe hacer. Cuando se le pide que deje el teléfono, más habla, cuando debe concurrir a la mesa a comer se queda con sus jueguitos, cuando se le pide que ordene su habitación más desorden produce, a cada solicitud de sus padres le sigue un pedido de regalo o el recuerdo de alguna promesa de los padres aún irrealizada, quieren negociar cada esfuerzo que se les pide. La lista de situaciones de oposición a la iniciativa de los padres es infinita.

Ante la sistemática oposición de los hijos y las diferentes condiciones de stress que viven los padres, estos últimos van tomando una actitud de resignación que se va acusando con el tiempo, mientras más ceden los padres más se acrecienta el poder y capacidad de imposición de sus hijos, lo que suele acabar en algún estallido de furia de alguno de los padres acompañado de una reprimenda desmedida en relación al acto que la provocó. La percepción de esta reacción desmedida, en la que no sólo se sanciona este último acto sino, implícitamente, muchos otros anteriores que habían quedado sin sanción, genera culpa en los padres. Una vez recuperada la cordura, lentamente, bajo el trasfondo del autorreproche por el exceso cometido, se retorna nuevamente a una actitud resignada. La capacidad de imposición de la voluntad de los pequeños continúa creciendo en la orbita familiar, los padres son sistemáticamente educados por sus hijos, quienes los sancionan con llantos, berrinches, indiferencia y otros ardides. La situación continúa aumentando hasta trasvasar el plano familiar e impactar en la escuela. El niño comienza a tener problemas de adaptación, pretende imponer su voluntad también en la escuela, repite las escenas con las que alecciona a sus padres a diario, hace berrinches, contesta mal al maestro, pelea con sus compañeros.

Estos comportamientos continúan hasta que rebalsan el umbral de tolerancia de la escuela que advierte y convoca a los padres. A partir de la intervención de un agente extrafamiliar, como la escuela por ejemplo, los padres se replantean nuevamente la situación familiar y la posibilidad de buscar ayuda profesional ante los primeros fracasos en encauzar los comportamientos inapropiados de sus hijos tanto en la escuela como en la casa.

“¿Y ahora qué hacemos?” La pregunta suele conducir a algún centro terapéutico o profesional de las disciplinas psi. Los padres presentan el problema que disparó la consulta, “mi hijo no le hace caso a la maestra” o “mi hijo no estudia” “no sabemos que hacer”, “no nos hace caso”. Las modalidades tradicionales en nuestro país, de poner en tratamiento al niño, quien se supone responsable del problema, no son, de acuerdo a mi experiencia, las más apropiadas para resolver el fondo de la cuestión. No se trata de un problema de los niños, se trata más bien de un problema de la familia, y si queremos ser más precisos, de los padres o del padre conviviente (en el caso de familias monoparentales). Entonces, si repartimos el problema entre todos los responsables, debemos asumir, lógicamente, que la familia entera debe hacer terapia y fundamentalmente los padres.

No será fácil reencauzar la voluntad de nuestro pequeño tirano, pero si realmente queremos asegurarnos su porvenir, vale la pena el esfuerzo. Hay que recuperar la capacidad de modelar y desarrollar las habilidades que ellos más tarde necesitarán en la vida, como por ejemplo, la capacidad de sacrificio, la solidaridad, el respeto, etc.. Si dejamos su crecimiento librado a su propio arbitrio el niño no desarrollará un conjunto de hábitos y habilidades fundamentales para su vida adulta.

Ustedes me preguntarán, con justa curiosidad “¿y cómo se logra recuperar o adquirir la capacidad para fomentar el desarrollo de habilidades básicas en nuestros hijos?”, la respuesta se obtendrá al final de un programa de tratamiento psicoterapéutico cuyo eje deberá ser los problemas concretos surgidos en las interacciones de los padres entre sí y de los padres con sus hijos. Los padres deberán reconocer los patrones de acción disfuncionales en el seno de la familia, deberán comprender, como, sus propias acciones generan o mantienen los problemas que el niño esgrime, deberán asumir sistemas de comportamientos alternativos que rompan esos circuitos de interacciones repetitivos y viciosos que obstaculizan el funcionamiento fluido de los intercambios familiares, creando en sus respectivos miembros distorsiones en la apreciación de la realidad.

No quiero extenderme demasiado en esta nota, quiero aclarar que cuando me refiero a niños estoy incluyendo implícitamente a los adolescentes también. Estos pequeños problemas, luego se transformarán en grandes problemas. Es aconsejable intervenir cuando aún no han adquirido un tamaño tal, que implique una ardua tarea terapéutica para resolverlos. Facultades extraordinarias e hiperpoderes, a una edad precoz, terminarán siendo formidables enemigos de un desarrollo pleno. Es mejor prevenir que curar.

Emilio Vignes Guerrero
Licenciado en Psicología, y Profesor de enseñanza Media y Superior en Psicología.
Tel.: 4957- 3774 / 15-6337-7151.
emiliovignes@speedy.com.ar

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PSICOLOGÍA

Yo no tuve suerte

La imposibilidad de formar vínculos duraderos nos provoca frustración, tristeza, desvalorización, enojo y, finalmente soledad.

Buscamos la respuesta a esta problemática en los “supuestos” defectos que tenemos o que tiene el otro y entonces nos decimos: “era muy joven, muy infantil, hablaba demasiado, o muy poco, tenía mal carácter, muy maduro”.

Y hasta los más asombrosos: “no paraba de hablar de la madre, se reía a carcajadas, siempre con el mismo jean”.

Siempre poniendo el problema afuera, buscando la justificación que encaje perfectamente con nuestra inseguridad.

Cuántos de estos y tantos otros “defectos” son reales y ¿cuántos no?, ¿cuántos son tan profundos y serios como para abortar una relación que nos apasiona?

¿No estaremos dando marcha atrás cuando sentimos que nos encontramos tan involucrados con ese otro al punto de no retorno?

OK. Nuestra historia personal, una vez más golpea y le abrimos la puerta, escuchamos el mandato que trae nuestro niño/a interior, nos dejamos llevar por él. Claro, inconscientemente, no sabemos cómo ni porqué pero lo hacemos.

Es necesario que aprendamos a muy temprana edad, que debemos quedarnos en el dolor que nos producen las pérdidas personales y aprender que también pasan, que es maravilloso amar profundamente a nuestros padres, hermanos, amigos, maestros, mascotas, aunque algún día se vayan.

No tratemos de “reponer” en nuestro interior un afecto por otro.

Sólo si logramos vivenciar el dolor profundo quedándonos en él y resolviendo el duelo, lograremos aprender a involucrarnos emocionalmente, disfrutando plenamente del vínculo, sin temor al “abandono”, limitando nuestra entrega y abandonando antes que nos dejen.

No perdamos la maravillosa oportunidad de amar. Busquemos ayuda.

Borremos la ecuación mental “amar es = a abandono y dolor”.

Lic. Ana Venecia – 4654-1165

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JUBILACIONES

Moratorias Vigentes y Jubilación anticipada

En el transcurso de los últimos años entraron en vigencia un conjunto de normas que permiten acceder al beneficio de la jubilación a un grupo determinado de personas que sin la existencia de estas nuevas normativas no tendrían esta posibilidad.

Los cambios se instrumentaron por medio de Moratorias y la creación de la Jubilación Anticipada, estos se acoplaron al conjunto de beneficios que otorga originalmente la ley 24.241, es decir, Prestación Básica Universal (Jubilación Ordinaria); Prestación Compensatoria (tiene como finalidad compensar los aportes efectuados en el anterior sistema hasta el 30.06.94); Prestación Adicional por Permanencia (Se otorga a los afiliados que continúen haciendo aportes al Régimen de Reparto y que cumplan con los requisitos de edad y años de servicios con aportes establecidos para la Jubilación Ordinaria) y la Prestación por Edad Avanzada (PEA- Para mayores de 70 años).

La Jubilación Anticipada busca reparar la situación de aquellas personas mayores que quedaron desempleadas como consecuencia del deterioro económico que sufrió el país a fines de la década del 90, que habiendo trabajado y aportado desde jóvenes quedaron varados entre la escasa demanda laboral y la falta de años para poder jubilarse. Así es que la Ley otorga la Jubilación Anticipada a las personas que al 30.11.04 tengan 60 años los hombres y 55 años las mujeres; se encuentren en situación de desempleo y tengan 30 años de aportes ya sea como autónomos o en relación de dependencia.

Las Moratorias implementadas por las Leyes 25.994 y 24.476 permiten que personas, Hombres o Mujeres, que hayan alcanzado la edad exigida por la Ley para jubilarse; es decir, 65 años los Hombres y 60 años las Mujeres, pero que NO tengan aportes realizados o sólo algunos años que no lleguen a completar los 30 años requeridos, puedan acceder a la jubilación ingresando a un Plan de Pagos para cancelar aquellos aportes no realizados. Este Plan de Pagos o Moratoria se cancelará progresivamente con el haber jubilatorio una vez que ANSeS otorgue el beneficio, siendo condición abonar la primera cuota para presentar el expediente de tramitación del beneficio. Se suma además a este beneficio el goce de una Obra social.

Probablemente Ud. se encuentra encuadrado, sin saberlo, en alguna de estas situaciones y esté en condiciones de obtener un beneficio previsional. Asesórese profesionalmente.

 Dra. Laura Andrea Gonzalez & Asoc. - ABOGADOS ESPECIALIZADOS -
Av. San Martín 1715 – Tel.: 4469-2318.

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PSICOLOGÍA

¿Niño sujeto y no objeto? 

Considerar a los niños, niñas y adolescentes sujetos pleno de derecho y no objetos de tutela del Estado y del mundo de los adultos implica una profunda transformación cultural que supera viejos modelos de intervención.

La concepción que tenemos en la actualidad alrededor de la figura del niño y la niñez no existió desde siempre, fue variando a lo largo de la historiay de las diferentes miradas sociales de la época.

En otros tiempos (no tan lejanos), los padres eran poseedores absolutos de los derechos del niño. A partir del surgimiento de la nueva ley (26.061), se produjo una gran modificación en ciertas concepciones que concierne a los derechos de los niños, tal como se especifica en el artículo 1º de la misma “...tiene por objeto la protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes que se encuentran en el territorio de la República argentina, para garantizar el ejercicio y disfrute pleno, efectivo y permanente de aquellos reconocidos en el ordenamiento jurídico nacional y en los tratados internacionales en los que la Nación sea parte.”

Desde nuestra mirada profesional y también desde el rol de ciudadanas de este territorio, consideramos de gran importancia el surgimiento y puesto en marcha de esta ley ya que permite que el niño sea actor partícipe de su propia historia, teniendo derechos y garantías, por ejemplo: a ser atendidos en servicios de salud aún sin poseer documentos de identidad y sin un mayor responsable que lo acompañe; a ser oídos y atendidos cualquiera sea la forma en que se manifiesten en todos los ámbitos, entre otros.

Debido a las modificaciones antedichas cabe destacar que cualquier ciudadano que tome conocimiento de malos tratos o de situaciones que atenten contra la integridad psíquica, física, sexual o moral de un niño, niña o adolescente o cualquier otra violación a sus derechos, debe ser comunicada a la autoridad local de aplicación de la presente ley.

Lic. El Tahham, Soledad
Lic. Schettino, Marina
“Abriendo Caminos” - 4654-7190

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LOS ÓRDENES DEL AMOR SEGÚN BERT HELLINGER

Constelaciones Familiares

Las Constelaciones Familiares son un método simple y profundo que nos ayuda a darles un lugar en nuestro corazón a todas las personas de nuestra familia y así ganar la fuerza de nuestros padres y abuelos para resolver problemas o tomar decisiones. Esto nos sana en el nivel emocional y muchas veces físico también.

Pueden sanarse problemas educativos, de relación. Nos permite principalmente sentirnos reconciliados con nosotros mismos y nuestro origen.

Agradecemos a nuestros padres y abuelos, que a través de ellos nos fue dado el don más preciado que tenemos, nuestra vida, sin dejar que hechos de nuestra historia nos alejen de nuestra fuente de vida.

Reconocemos que nosotros somos ellos, y que aún cuando en el transcurso de nuestra vida agreguemos lo nuestro, ellos siempre estarán en nuestro corazón.|

Es especialmente importante cuando emprendemos algo nuevo o algo que nos exige mucho, imaginarnos que ellos están detrás nuestro, dándonos fuerza.

Si esto se nos hace difícil es porque hay cosas que internamente nos impiden hacerlo. La Buena Noticia es que esto puede cambiarse a través de la honra y el agradecimiento. Las Constelaciones Familiares nos permiten ver lo que antes no veíamos y sentir de nuevo ese amor que siempre estuvo y no nos permitimos sentir.

Taller de constelaciones familiares
Psicóloga Social Susana Bauman
4441-0100 - 15-5459-9517

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Salgamos todos a la cancha

¡Qué lindo sería sentir uno los aplausos, las felicitaciones, que coreen tu nombre, que expresen admiración por tu desempeño!
¿Y por qué no?
¿Por qué conformarnos con ser meros espectadores? ¿Por qué no intentar sentirnos orgullosos de algo más que la simple coincidencia de compartir la tierra natal de los héroes del momento? (...)
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