|
|
|||||||
|
|
|||||||
|
|
|||||||
|
Cura por la palabra o cura con medicación Muchas veces permitimos que los problemas, las situaciones no resueltas, las cosas no revisadas, avancen al punto tal de que las consecuencias comiencen a aparecer en nuestro cuerpo; sobrepeso, cansancio que no compensamos con el sueño, irritabilidad, mala disposición, falta de energía, dolor de cabeza, incapacidad para organizarnos, falta de perspectiva para proyectar nuestros deseos y necesidades. Todo esto suele aparecer acompañado de fatiga, ansiedad, mareos, ausencia de ganas de emprendimientos, visión oscura del futuro, posibles ataques de pánico, nombre tan de moda para mencionar los avisos de nuestro cuerpo por la angustia acumulada. Entonces es cuando consultamos al médico o decidimos que con algún medicamento para conciliar el sueño las cosas pasaran a un mejor estado. Tal vez el mismo médico receta algo pero pide que sea acompañado de una terapia y nosotros decidimos ignorar esa parte de la prescripción, porque obviamente es más fácil optar sólo por la parte farmacológica que nos brinda la posibilidad de andar por la vida como adormecidos y así soportar todo aquello que nos daña, y caemos en el error de creer que mientras no lo veamos lo estamos superando…en realidad lo estamos postergando, y cuanto más larga sea la postergación, más caras serán las consecuencias, porque aquello que dejamos sumido en la oscuridad como si no existiera, sólo seguirá creciendo por acumulación y entonces esperamos que llegue la situación limite. Si elegimos únicamente la opción de la cura por la medicación, estamos cayendo en un engaño que a corto o largo plazo dejará en evidencia aquello que venía tapando, habremos perdido el tiempo ya transcurrido, y deberemos empezar a buscar soluciones o respuestas, o tal vez preguntas desde aún más atrás, o con más trabajo que si escuchamos las señales de aviso de que algo no está andando bien aunque aún no sea una tragedia. Si elegimos curarnos usando la palabra, es cierto que habremos tomado el camino más largo, pero también el más verdadero y el más probable de llegar a buen puerto. Los resultados tardarán más tiempo en llegar que con la medicación, pero serán permanentes en lugar de transitorios y además nos permitirán arribar a una existencia más verdadera, a disfrutar más de lo que tenemos y a encontrar mejores caminos para conseguir lo que anhelamos. No estamos negando la utilidad de la medicación en ciertas situaciones, sino que por sí sola no promueve cambios valederos para el futuro o sencillos de sostener en el tiempo. Si elegimos buscar caminos a través de la palabra habremos entendido que la complejidad humana no puede ser contenida en una pastilla, que nuestros deseos no deben ser adormecidos para esperar la muerte y que nuestros anhelos y necesidades no son una combinación química que pueda ser manejada por hilos farmacológicos. Lic. Claudia C. Rodríguez Demarco
PARA MEJORAR NUESTRA CALIDAD DE VIDA La Autoestima Seguramente muchos de ustedes habrán escuchado o leído que la auto estima se va construyendo a temprana edad, desde pequeños, con el amor, la palabra, la conducta y el ejemplo de aquellos que nos han criado: padres, abuelos, tíos, nuestra esfera parental. Así vamos aprendiendo a valorarnos, a estimarnos, a querernos, aceptarnos y cuidarnos, casi sin darnos cuenta, todo este aprendizaje será pilar fundamental de apoyo en nuestra vida futura. Y así será. Si yo he recibido valoración del afuera, si me consideraban valioso, respetaban mi intimidad, se sentían orgullosos de mí, me aceptaban tal cual era y me hacían sentir reconocido, entonces será fácil para mi construir mi auto-estima, pero ¿qué pasa si no hemos crecido con estos mensajes?, ¿qué pasa si nuestros padres no nos han enseñado cuánto valemos? ¿Caminaremos por la vida pensando que nuestras grabaciones inconscientes controlarán nuestras vidas sin poderlas modificar? ¿sin tener participación consciente de nuestras actitudes? ¿Nos refugiaremos en la queja melancólica de una infancia oscura con padres muchas veces “ausentes”? La auto-estima se construye con nuestras ganas de cambiar la historia, con nuestro profundo deseo de superarnos, partiendo de nuestro propio valor para valorizar al otro, de nuestro propio respeto para respetar al otro, no importa la edad que tengamos, siempre podremos construir, modificar, aprender, tener nuevas y maravillosas grabaciones que no borraran las anteriores, claro que no, pero atenuarán sus efectos poniendo en marcha nuestra valiosa conciencia. Pongámonos en movimiento. Con todo mi cariño nos seguiremos encontrando en el próximo número. Lic. Ana M. Venesia
Si tengo amigos, siempre tendré familia La amistad no es un acto de mi voluntad. No decido ser amigo de tal o cual, acontece. Por esto, también es dejarse elegir. Una disponibilidad: La de darme, entregarme. Arriesgarme a una relación. Abrirme y, dejar entrar. Hugo Mujica. (Sacerdote y poeta) Si podemos abrir un poquito nuestro mundo a tantos conocidos y a mucha gente extraña que comenzamos a conocer, podríamos iniciar un camino que nos llevaría a un puerto seguro: La Amistad. Llegando a ese puerto es donde sentimos que sin necesidad de pedir tenemos un refugio donde seremos cuidados, protegidos. Nos sentimos contenidos y fundamentalmente, tranquilos, confiados. Nuestra intimidad, todo lo que nos gusta, como lo que nos afecta, se lo iremos dando a conocer. Será con quienes se compartan los secretos, nuestras necesidades, nuestros conflictos. Muchas veces podremos sentir que nos valoran, nos admiran, nos respetan, más que un integrante de nuestra familia. Lo importante es lograr que este puerto permanezca, no desaparezca. Para lograr que muchos de estos amigos permanezcan establemente a través de los años, es necesario que surjan ciertas condiciones: *Reciprocidad compartida: Estoy presente, aunque no esté físicamente. Lo mismo siento de ellos. Una incondicionalidad del afecto, que aunque nuestras vidas viren en sentidos opuestos, no va a impedir que el puerto desaparezca. Lic. Alicia B. Incarnato - Psicóloga
Cuando los chicos se portan mal Quitarle cosas a los chicos que les genere placer: como ir a la
casa de un amigo, mirar su programa favorito, jugar a la compu, es uno de los tantos modos de poner un límite como medio eficiente antes que el golpe. Pegarle a un chico no resulta tan diferente como pegarle a un adulto, es decir, no genera un entendimiento por parte del otro sino que produce frustración, humillación y hasta genera agresividad. Los padres deben interponer la palabra como el momento de “la pausa”. Esta es una de las características que distingue al niño del adulto. Explicarle a los niños y jóvenes el porque de las cosas evita enfrentamientos posteriores, un limite a tiempo es un modo de prevenir situaciones de mayor gravedad. Sin embargo es bueno recordar que los chicos pueden pensar y actuar muy diferente a los adultos, como producto de la edad o como algo propio de cada sujeto. Hay indicadores que dan cuenta de la sanidad de un chico, por ejemplo, que juegue, es uno de ellos, ya que comporta un modo de exploración del mundo que lo rodea, es una herramienta que le sirve al chico para canalizar aquellas cosas que le suceden en su vida. Jugando se encuentra con lo que más tarde no podrá jugar, por ejemplo: el trabajo. “ABRIENDO CAMINOS”
|
|||||||
|
La barra ® - Teléfonos (54 11) 4654-5803/4658-4356/4699-0702 www.labarradyr.com.ar | |||||||