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ENTREVISTA A MARCELO MANGONE, DIRECTOR DE “LA DEMOLICIÓN” “Para irme de Ramos, tendría que ser a otro país”
Sábado 10:30 en Jaleo. Así lo dispuso el joven director de 31 años, previa conversación telefónica cuando se fijó la cita. Llega puntual y nos reconocemos al instante. Saluda a las camareras con familiaridad, se presenta y pide un café. Luego de una corta charla introductoria, en la que repasamos amistades en común y el debut de San Lorenzo la noche anterior, comienza la entrevista con una retrospectiva de su niñez y adolescencia. “Fui a la primaria al Ramos Mejía, ahí en Alvarado. Y durante el secundario paseé un poquito. – cuenta Marcelo - . Hice primero y segundo año en el French, donde me pidieron amablemente que me retire. Después fui al Don Bosco, porque me gustó el ambiente familiar. Hice tercero, cuarto y mitad de quinto. Ahí directamente me echaron porque era una persona un poco subversiva y rebelde y terminé en un colegio de Castelar, Santa Magdalena Sofía Barat”. Hijo de un contador público y músico y de madre panadera, Marcelo vive en un departamento en San Martín y Rosales, pero antes vivió en Moreno y Florencio Varela, y en Alvear y Mármol. “No me fui nunca del barrio – explica el cineasta - creo que para irme me tendría que ir del país o a otra provincia”. Y confiesa que derivó en la escuela de cine por descarte: “sabía que tenía que ser una carrera artística y después de eliminar la música me decidí por el cine. A los dos meses de arrancar ya estaba enfermo con la carrera”. Estudió desde 1993 hasta 1996 en La Universidad de Cine, donde se graduó como camarógrafo y director de fotografía. “Ya cuando me gradué comencé a trabajar en mi primer largometraje: Natural (película filmada en Ramos que aún no se estrenó comercialmente y que le provoca emoción cada vez que se la nombra), pero como no tenía plata, trabajaba en cortos y otras cosas y en el tiempo libre y con la plata que ganaba la iba terminando, dándole forma”. La Demolición
“…y llegó un momento en el que ya no podía avanzar más con Natural, entonces me tranquilicé y dije: `ya tendrá su momento, algún día va a llegar´. Y entonces se acercó a Marcelo, Alberto Trigo (productor ejecutivo) con el guión de “La Demolición”. Basada en la obra homónima de Ricardo Cardoso, Marcelo realizó la adaptación final para cine de la película que cuenta la historia de un empleado de una empresa de demoliciones cuya vida no se parece en nada a la del sueño americano. Su próximo trabajo será demoler una vieja fábrica donde trabaja un hombre que tiene alucinaciones y esperanzas de sacar la fábrica adelante. Al respecto Marcelo nos cuenta: “La verdad que es un honor participar de algo así que no tiene mucha difusión, esta cosa de las cooperativas y las fábricas recuperadas que al sistema no le cae muy bien”. La Demolición cuenta con un elenco de lujo del cual Marcelo sólo habla maravillas: Enrique Liporace, Jorge Paccini, Alejandro Pous, Roly Serrano, Marcelo Mazzarello, Marcelo Alfaro, Ernestina Pais, Mimi Ardu y la participación de Gastón Pauls. La película se pre-estrenó el pasado miércoles en el Cine Cosmos para los trabajadores de la fábrica y los mismos trabajadores del largometraje. La Avant Premiere para la prensa se realizará el lunes 30 en el cine Arteplex del barrio de Belgrano. A pesar de esto aún no están confirmadas las salas donde a partir del próximo jueves podrá verse de manera comercial el film que ya paseó por los festivales de San Sebastián, Montreal, San Juan de Puerto Rico, Amiens y que lo hará pronto en Friburgo, Punta del Este y Chicago. Ya sobre el final de la nota, que duró aproximadamente dos horas y durante la cual Marcelo prendió sólo un cigarrillo, agregó: “A pesar de ser un tema social y económico de lo que nos pasó y nos sigue pasando, La Demolición está tratada con muchísimo humor, es muy absurda y muy divertida”. Y finalizó, mientras dejaba promociones de la película por doquier, diciendo: “Creo que nos recuerda que en la vida para ser feliz no hay otra que pelear por lo que uno cree, hasta las últimas consecuencias”. Nota: Nicolás Fernández
Wolfgang Amadeus Mozart
Johannes Wolfgangus Theophilus Mozart Pertl nació el 27 de enero de 1756 en Salzburgo, Austria y falleció el 5 de diciembre de 1791, en Viena. No llegó a cumplir los 35 años. Difícil es resistirse a la tentación de preguntarse cuantas maravillas hubiera compuesto de haber vivido tan sólo unos años más. De todas maneras Wolfgang Amadeus (como se hacía llamar, versión latina de Theophilus = “amado de Dios”) intuía que debía aprovechar al máximo su vida, por lo que empezó a sacarle provecho desde temprano. En efecto, Mozart fue el más descollante niño prodigio de la historia de la música. Tanto él como su hermana, María Anna (Nannerl) mostraron desde pequeños facultades extraordinarias para la música. Pero Wolfgang terminó destacándose más, en parte por ser el menor (ver recuadro). A los 3 años ya se asomaba al clavecín de su padre y descubría el “secreto” de las consonancias y disonancias armónicas (qué teclas sonaban bien juntas, y cuáles no). Un tiempo después su padre Leopold lo sorprendería escribiendo en una hoja pentagramada y al preguntarle qué hacía, le contestó: “¡Estoy componiendo un concierto para clavecín!”. Un año después ya ejecutaba ese instrumento y a los cinco empezaba a componer. A los ocho años compuso su primera sinfonía (también a esa edad conoció a Johann Christian Bach en Londres). En Holanda escribió su primer oratorio a los nueve y su primera ópera a los once. El joven causaba sensación en cada concierto, demostrando su virtuosismo con el clave y el violín. Leer música a primera vista era algo natural para él, tenía una memoria increíble y una gran capacidad para improvisar. Todos le proponían pruebas musicales de las que salía airoso y sin esfuerzo. A esa edad ya dedicaba sus primeras sonatas a las damas de la nobleza, como muestra de su galanteo.
La familia Mozart estaba compuesta por Anna María Pertl y Leopold Mozart y sus dos hijos, Wolfgang y Nannerl, únicos sobrevivientes de siete que tuvieron. El padre, músico al servicio del príncipe arzobispo de Salzburgo, componía, daba clases y había escrito un libro sobre el arte del violín que tuvo gran éxito en su época. Para algunos biógrafos fue un explotador de sus hijos, para otros sólo quiso lo mejor para ellos, pero de una u otra manera su presencia marcaría a fuego la vida de Wolfgang. Luego, durante toda su vida intentó sin éxito conseguirle a Wolfgang un puesto fijo donde pudiera acomodarse económicamente y desarrollar sus talentos. Pero también quiso inmiscuirse en su vida personal, al punto de querer decidir con quién debía casarse o no (lo que sí logró con su hija) ante lo que Mozart por primera vez en su vida supo rebelarse. La niñez de Mozart transcurrió entre Salzburgo y las principales ciudades de Europa, mostrando sus habilidades y absorbiendo todo lo que podía aprender de los músicos y teóricos contemporáneos más renombrados. Esto explica en parte el por qué de su genialidad: se conjugaron en una persona toda la música conocida de la época y su capacidad innata de elaborarla, desarrollarla e improvisar sobre ella. A los diecisiete años ya no era más un niño prodigio, sino un adulto que debía ganarse la vida. Por esta época conoció a Haydn, que influiría en su música, y comenzaron años muy fecundos de composiciones. Sin embargo él se sentía atrapado, que no progresaba, por eso decidió irse de Salzburgo y emprendió un viaje a París en compañía de su madre. En una escala en Munich se enamoró de Aloysa Weber, quien un año después rechazaría su propuesta de casamiento. Al tiempo, su madre murió de un infarto. Deprimido, regresó a su pueblo donde Colloredo le aumentó su salario y las exigencias. Finalmente Mozart se rebeló: tras diez años (1771-1781) de disputas constantes decidió renunciar. Así es como se instaló en Viena, donde se casó con Constanze, la hermana menor de Aloysa Weber. Leopold y Nannerl no aprobaban esta unión; Mozart se esforzó en demostrar que había sabido elegir pero fue inútil. Wolfgang y Constanze tuvieron seis hijos de los cuales sólo dos sobrevivieron. En 1782 conoció algunas obras de Haendel y J. S. Bach que modificarían su estilo compositivo. En esos años ingresó a la Masonería en la que encontró un ideal filosófico. Fue una época de éxitos: en 1786 estrenó la ópera “Las bodas de Fígaro” y al año siguiente “Don Giovanni”. Alrededor de marzo de 1791, cuando su salud estaba muy deteriorada, se presentó en su casa un extraño y sombrío personaje vestido de gris, que no quiso identificarse, y que le encomendó a Mozart la composición de un réquiem. Sensible a la idea de la muerte desde la de su padre y vinculado a ideas sobrenaturales por la masonería, se sobrecogió con la idea de que éste era un mensajero del destino y que el réquiem era para su propio funeral. Más tarde se supo que aquel hombre misterioso era un enviado de un conde cuya esposa había muerto y quería hacer creer a la gente que la obra era suya (por eso el anonimato). Pero la salud de Wolfgang empeoraba día a día a tal punto que un día confesó a Constanze que creía que alguien lo estaba envenenando. De todos modos el genio seguía componiendo: estrenó la ópera “La Flauta Mágica” y se puso a trabajar en el réquiem encargado. Aún cuando quedó postrado en su lecho seguía dictando la música a su discípulo Süssmayer. Pero no pudo terminarlo. El 5 de diciembre de 1791 moría en Viena. La causa de la muerte nunca estuvo clara, así como la ubicación de su cuerpo al ser enterrado en una fosa común. Nannerl
La hermana de Mozart fue una dotada música que vivió a la sombra de Wolfgang. Aunque al principio Nannerl era vista como el equivalente musical de Wolfgang, pronto cambió, en parte porque él era el menor de los dos y además porque se dedicó a componer sus propias obras (aspecto que su hermana nunca desarrolló). Pronto Wolfgang se convertiría en la estrella y Nannerl en la “artista soporte”. En su adultez se dedicó a dar lecciones de piano, al tiempo que cedió por completo el control de su vida a su padre: cada pretendiente que ella elegía era rechazado por él, quien finalmente terminó arreglando su matrimonio. Seguramente si Wolfgang no hubiera llegado cinco años más tarde a su vida, ella habría permanecido siendo la niña mimada de sus padres y Leopold la hubiera llevado por el mundo, sin la interferencia de su pequeño hermano. El misterio de Salieri
Como siempre, entre tanto misterio que rodea a una muerte se crearon muchas leyendas al respecto: entre ellas que fue envenenado por su colega, Salieri. No hay razones suficientes para creer que esto haya sido posible, pero la leyenda se realimentó cuando Pushkin escribió su drama Mozart y Salieri y Rimsky-Korsakov lo convirtió en ópera más tarde. Más cerca en el tiempo, la película Amadeus (1984), de Milos Forman reflotó esta negra leyenda y la puso de moda entre la gente menos informada en el tema. También hay quien cree que los responsables fueron enemigos de la masonería o rivales internos francmasones (logia a la que Mozart perteneció), con la razón de que había revelado ciertos secretos en La Flauta Mágica. Pero la hipótesis más sencilla y aceptada (aunque poco “pintoresca”) es que murió de fiebres reumáticas: esto explica los dolores y quejas del compositor antes de morir, la costumbre de enterrar el cadáver rápidamente (por las desfiguraciones) y la ausencia de cruz como lápida por ser masón. Nota: Laura González Stefani
El sueño del Tano
Graziano Penduzzu nació en 1933 en Sassari, ciudad de la isla Cerdeña. Luego de la segunda guerra mundial sus padres decidieron emigrar a la argentina y en 1956 se instalaron definitivamente en un pequeño campo en San Pedro. Graciano fue ayudante de cocina, aprendiz de carpintero, peón de puerto, peón de albañil y finalmente pintor de brocha gorda durante 40 años. A los 33 años descubrió su pasión por la escultura accidentalmente cuando restauró una figura de la Virgen y esa actividad se convirtió en la razón de su vida. Desde 27 años comenzó a soñar con un Parque con plantas y esculturas y así nació en San Pedro “El Sueño del Tano”. Hoy el predio cuenta con más de 1000 plantas y 50 esculturas de animales, personajes reales, históricos y mitológicos. Como complemento del parque al tiempo nació el Museo donde pueden apreciarse: planchas, máquinas de coser, balanzas, candados, cerraduras, gramófonos, vitrolas, radios, monedas, caracoles, motocicletas, herramientas, obras de arte, restos fósiles, etc. El complejo “El Sueño del Tano” ha sido declarado de interés legislativo y municipal y es la visita obligada para los que eligen disfrutar de los atractivos de la ciudad de San Pedro. El Sueño del Tano
DE NUESTROS GRANDES ESCRITORES Cuento: “El Libro” Año 1605 en Buenos Aires… Están en el patio de tierra aprisionada. A un lado, en torno de una mesa cuatro hombres: el molinero flamenco, el escribano, un dominico y un soldado, prueban la suerte. Más acá, cerca de la parra, la hija del pulpero se ha ubicado en una silla. Es una muchacha que sería bonita si suprimiera la capa de bermellón y de albayalde con los cuales pretende realzar su encanto. Su padre, arremangado, sudoroso, trajina en mitad del patio. Un negro le ayuda a desclavar las barricas y las cajas de donde va sacando la mercadería que desembarcaron la noche anterior. Son fardos de contrabando, venidos de Porto Bello, en el otro extremo de América. Buenos Aires contrabandea del gobernador abajo, es la única forma de que subsista el comercio. ¡Arcabuces! ¡Siete arcabuces! ¡Una alfombra fina de tres ruedas! ¡Cuatro sábanas de Ruán!... Lope sigue apuntando en su cuaderno. Ni el pulpero, ni su hija saben escribir. El mocito se hastía terriblemente. La muchacha lo advierte, y con mil artificios de coquetería se acerca a él. Le sirve un vaso de vino: “Para el escritor”. Eso quisiera ser él y no un escribiente miserable. La niña lo come con los ojos. Se inclina y murmura: ¿Vendrás esta noche? El adolescente no tiene tiempo de responder, ya el pulpero está diciendo: una… dos… tres… cinco varas de raso blanco para casullas… Y esto ¿qué es? Levanta en la diestra un libro que se escondía en el fondo de la caja. ¿Cómo diablos se metió esto entre los géneros? Lo abre torpemente, lo lanza por los aires, hacia los jugadores. El escribano lo caza al vuelo y lo hojea: es una obra publicada este año: Madrid 1605. ¿Qué se hace aquí? ¿Se lee o se juega? El fraile toma el libro y declara: acaso sea un peligroso viajero y convenga someterlo al Santo Oficio. Nada de eso, arguye el pulpero, luego se meterán en averiguaciones de cómo llegó a mis manos. Dice el soldado: - No puede ser cosa mala, pues está dedicado al Duque de Béjar. ¿Haya paz, caballeros!, ruega el dominico. He estado recorriendo el comienzo de este libro y no me parece que merezca tanta alharaca. Es un libro de burlas. Los jugadores han quedado en silencio, pues la evocación repentina les ha devuelto a su juventud y las novelas que les hacían soñar con la España remota, donde a la luz de la lumbre los guerreros fantásticos se aparecían con una dama en la grupa del caballo. El molinero de Flandes, que nunca ha leído protesta: si no se juega, me voy. Mejor será que lo demos a Lope, resume el escribano. Y el libro, casi desencuadernado por los tirones, aletea por los aires hacia el muchacho. Ahora la casa duerme, negra de sombras, blanca de estrellas. La muchacha cansada de aguardar a su desganado amante, cruza el patio de puntillas, hacia su habitación. Espía por la puerta y le ve, echado de bruces en el lecho. A la claridad de un velón, está leyendo el libro y ríe ensimismado. No lo puede tolerar el orgullo de la hija del pulpero. Entra y le recrimina por lo bajo, con el miedo que su padre la oiga. Lope quiere replicarle, pero no se atreve a levantar la voz. Sucédese un diálogo ahogado, por fin, ella le quita el libro, con tal fuerza, que deja en sus manos las tapas de pergamino y huye con el libro, rabiosa hasta su cuarto. Sus ojos verdes, que enturbian las lágrimas, se posan sobre el libro. Voltea las páginas, nerviosa. Hay algunas líneas, no cubren el folio. Ignora que son versos. Quisiera saber qué dicen, qué encierran esas misteriosas letras, tan atrayentes, que pudo más que sus encantos. Con deliberada lentitud, rasga las hojas, las retuerce, las enrosca en tirabuzón y las anuda en sus rizos dorados. Se acuesta, entre cuyos bucles absurdos asoman, aquí y allá, los arrancados fragmentos de “Don Quijote de la Mancha”… Versión del libro “Misteriosa Buenos Aires” de Manuel Mujica Lainez.
Mujica Lainez nació en Buenos Aires en 1898 y pertenece a una familia con tradición literaria como: Juan Cruz Varela y Miguel Cané. Estudió en Francia e Inglaterra y también en la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires. Fue periodista del diario “La Nación” y ocupó diversos cargos públicos. Recibió el Premio Nacional de 1958, por su serie de novelas sobre Buenos Aires y mereció una distinción de la Cultural Española por su obra: “Glosas castellanas”. Es el escritor porteño por excelencia y relata en sus libros la historia en todas sus etapas, de un Buenos Aires ido que vuelve a vivir por obra y gracia de una pluma galana. Colaboración: Noemí Propato de Rainieri.
Ricardo Stracciari
Una de las voces más bellas de barítono. Ricardo Stracciari era boloñes de nacimiento (1875-1955). Voz pastosa, bellamente sonora y noble temperamento dramático. En una época en que la cuerda baritonal proponía terribles competencias, la luz de Stracciari brilló intensamente merced a la calidad de su canto, con cierta engoladura y calidad expresiva. Cantaba con variedad de tintas. Todo eso sumado a una ponderable “vis cómica”, que afloraba al dedillo en el Barbero de Sevilla, cuyo admirable Fígaro cantó cerca de mil veces en muchos teatros del mundo, incluido el Colón, con una agilidad endiablada en el fraseo velocísimo del “largo al factotum”. Destacadísimo en Rigoletto, Germont, Renato, Conde de Luna, Rodrigo, etc. La figura esbelta y digna, la frente luminosa, el calor de su voz, su porte aristocrático se distinguía de otros colegas de su registro baritonal. Cosechó laureles en La Travista. Todos recuerdan el “Dio me saudi” de la famosa romanza de Germont padre, que hizo poner en pie al público de La Scala en una representación inolvidable de la época verdiana. Ricardo Stracciari murió de ochenta años en Roma, entre tribulaciones y estrecheces. Guillermo Abajian
Nelson Castro “El tema que he tratado de desarrollar en este libro también me fue sugerido por un olvidado texto de Ernest Hemingway, a quien le llamó la atención la acción destructiva que el ejercicio del poder causaba a la salud de los hombres públicos. Hemingway le atribuyó a un colega del periodismo norteamericano la teoría de el poder afecta de una manera cierta y definida a todos los hombres que lo ejercen. Quiso decir que líderes políticos que llegaban sanos a las mayores alturas, tarde o temprano terminarían registrando en su salud esa acción implacable, propia de la posición suprema que habían alcanzado”. En este libro Castro recorre las historias médicas de importantes personalidades de argentina y el mundo.
John Katzenbach Un asesino que tiene aterrorizada a la ciudad de Miami elige como interlocutor a un reportero de uno de los periódicos más importantes de la ciudad. Se establece entonces una relación casi enfermiza en la que el reportero intenta ganarse la confianza del asesino sin que éste se aperciba, a la vez que pretende enmascararlo. Con El calor del verano, John Katzenbach, autor del El psicoanalista, demuestra una vez más ser un referente para los aficionados al suspenso psicológico.
Horangel Incluye: desenfreno climático, el amor y los distintos tipos de sexualidad, sexto sentido de las mascotas.
*Gentileza de librería La Cueva de Gimena. Rivadavia 13956/62. Loc. 23. Ramos
NUEVO CICLO ESCOLAR EN LA ESCUELA DE ARTE RAÚL SOLDI Para poner alas a los sentidos
La directora de la Escuela de Arte Raúl Soldi, Norma Miguez anunció las novedades para el año que comienza al dar a conocer el grupo de profesoras que la acompañarán durante el próximo ciclo educacional. Como es tradicional en este Centro de estudios secundan a la artista Norma Miguezun conjunto de eximias profesoras que se destacan en sus respectivas disciplinas. Mónica Toledo será la encargada del curso de Arte Francés, Stella Maris Llanas enseñará Porcelana en frío, Viviana Marsiglia se hará cargo de la enseñanza de Pintura Decorativa, Nadia Silvaserá la responsable del curso de inglés y Alicia Vázquez enseñará Maquillaje Artístico. “Cada una tiene grupos muy lindos, muy compactos, piolas, porque quien se relaciona con el mundo del arte tiene esas maripositas que los conducen a realizar esos trabajos tan lindos”explica Norma con un guiño. A partir de marzo comienzan las inscripciones y también comenta Norma que la Escuela tiene sus puertas abiertas a quien quiera acercarse para ofrecer enseñar alguna actividad nueva. En cuanto a su tarea específica la artista asegura que tiene como meta para este año pintar mucho, algo que no pudo realizar últimamente por problemas personales que espera ya haber superado y de ahora en más sí, completar su sueño de realizar las temáticas que tiene en su interior para presentarse, como acostumbra, en exposiciones. Miguez Confiesa que a pesar de todo lo que la moviliza pintar, tiene como vocación la docencia, donde pone toda la potencia de su carácter en formar y conducir a sus alumnos, ya sean niños o adultos, para extraer de ellos todo ese mundo interior que afirma con vehemencia, se vuelca en cada pintura. “Trabajo con chicos de cuatro años en adelante y soy de la opinión que a todos, niños o adultos, hay que dejarlos, darle libertad para expresarse, no me interesa que una copa sea una copa, sí me interesa que lo que tienen adentro, salga – explica la docente. Norma siente que su misión es estimularlos “que jueguen con los colores, que aprendan que la paleta es mágica y se parece a los sones de una canción; una obra te habla, conmueve a través de los colores, tiene que emocionar y si lo hace es una obra de arte” concluye con énfasis mientras recuerda con cariño a amigos a los que califica de “padrinos” por la calidez de su presencia, como el pintor René Esquivel, el arquitecto Daniel Vega, el escultor Eduardo Calandria y por supuesto todo el grupo de profesoras que siempre la acompañan. Quienes quieran información de los cursos dirigirse a: Escuela de Arte Raúl Soldi Larrea 3271 Lomas del Mirador - 4699-4740 - escueladeartesoldi@hotmail.com
Con esencia de mujer
Como las huellas atestiguan, a lo largo de los siglos millones de mujeres han bailado con los movimientos naturales de la danza oriental en distintas culturas y países. Es razonable suponer que, entre otros motivos, lo hacían porque les hacía sentirse bien. En mi opinión, éste es también el principal motivo por el que miles de mujeres buscan aprender y practicar danza árabe hoy día. Aunque en apariencia resulte muy exótica y alejada de nuestra cultura, expresa como ninguna otra danza la esencia de ser mujer. Y, antes que pertenecer a una área geográfica o cultura determinadas, es universalmente femenina. Bailarla es conectar con los primordiales arquetipos femeninos. Cuando nos dejamos llevar por la música, es fácil entrar en un estado de hermandad con el universo y sentir que se trasciende el tiempo y el espacio, como si nuestro cuerpo fuera una extensión de los mismísimos ritmos y melodías. Es, en efecto, una experiencia transformadora que puede llegar a afectar todos los ámbitos de la vida. Aparte de ser un ejercicio inmejorable, armoniza el cuerpo y la mente, y en ese sentido da lugar a la expresión de las emociones y a la liberación de tensiones, tanto físicas como mentales. También abre la puerta a una mayor claridad y paz interior, que nos permiten manejar mejor los problemas cotidianos y ver el mundo con más alegría y optimismo. Las consecuencias de esta actitud positiva rara vez dejan de hacerse presentes. Si irradias alegría y buena energía a tu alrededor, ésta será casi siempre la respuesta que recibas de los demás. En la escuela de IXA ya se encuentra abierta la inscripción 2006 para todos los cursos sin abonar matrícula. Asesorate sobre la nuevas cartelera, hay nuevos cursos. Ixa, Bailarina árabe profesional
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