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UNA MIRADORENSE EN EL CARNAVALFanny Núñez Correntina de nacimiento, miradorense por elección, dejó sus raíces en Sauce a trescientos kilómetros de la capital correntina, que todos los años en el mes de enero festeja alborozado las fiestas de Carnaval. Luego de radicarse definitivamente en Lomas del Mirador (Neón al 800) hace veintidós años, Fanny Núñez, esta simpática y sensual morena, cumplió el viejo sueño de su adolescencia: integrar las comparsas del carnaval de su pueblo. Hace cinco años se integró al carnaval correntino para sentir la emoción del grito de presentación de Porá Purajhey (Canto Contento), la comparsa a la cual pertenece y donde ocupa el puesto de porta - bandera. Fany no sabe describir el sentimiento y la adrenalina que se desata en su cuerpo en esos doscientos metros que recorre entre el ritmo del baile, el saludo de su gente y sus compañeras, que al igual que ella trabajaron todo el año tras un sueño de brillo y alegría. Mientras habla, trasmite su regocijo con sus ojos humedecidos por la antigua magia del carnaval que felizmente se ha vuelto a recuperar, sobre todo en el interior del país. Nos comenta que estos eventos en Sauce se están haciendo famosos y ya se están acercando a su pueblo muchos turistas que desean disfrutar del espectáculo que ofrecen las comparsas. El entusiasmo la desborda mientras describe como ella misma confecciona sus casquetes con plumas de faisán y sus trajes por los que trabaja durante todo el año en rica pedrería; y entre piedra y lentejuela borda un sueño adolescente mientras piensa en el sambódromo sauceño de la calle Pellegrini. Toda una maestra, como la consideró el diario El Libertador de Corrientes en los carnavales del 2004, también trajo consigo el premio al mejor vestido que recreaba en su falda los escudos de las veintitrés provincias argentinas, primorosamente bordados con el sentimiento patriótico de esta digna representante del Carnaval de Corrientes. Para el 2005 preparó su vestido sobre La Fortuna porque el tema elegido es “Las Vegas”. La teníamos escondida en “La loma” ejerciendo su profesión de excelente maquilladora.. Comparte su vida con Héctor, su esposo y su primer admirador que la impulsó a cumplir su deseo y que junto a sus hijos Hernán y Germán, son los tres amores que la robaron de Corrientes para que Lomas del Mirador la cuente con sumo orgullo entre sus habitantes.
Ocho grandes bailes, ocho Carnaval de mi barrio, donde todo es amorCascabeles de risa, matizando el dolorCarnaval de mi barrio, pedacito de sol.Con nostalgia de luna y canción de farol.(Luis Rubinstein)¡¡Al Corso, al Corso, que son las nueve!!, y la Nacha emocionada y temblando salió para el corso de Alberdi con su disfraz de princesa que durante seis meses entre gasa y lentejuela fatigaba el sueño de ser la reina. La comparsa de Pepe alborotaba la Avenida y el carro del Cholo recién barnizado lucía esplendoroso el color luminoso de las flores de papel, que su vieja, Doña Chela, año a año iba mejorando. Omar, su eterno disfraz de zorro y la satisfacción del pesito ahorrado para el lanza- perfumes, que delicadamente disparaba hacia el cuello de las chicas más bonitas. La guerra de papel picado, alegría de los chicos, y la serpentina que Beto y el Cholo arrojaban con suma habilidad hacia el rostro o la cintura de las más seductoras, ojos bonitos detrás de los antifaces con miradas sugerentes y promesas de placeres.La murga de Los Mocosos irrumpía con sus estandartes, su bullicio y los estribillos procaces que conseguían colorear las mejillas de algunas señoras de “aquellas”. Impertérrito caminaba Lorenzo con su traje de torero, esperaba que no lo reconocieran, pero fracasaba y no le importaba, el sabía que era el mejor vestido. La matraca insolente atronaba justo en el oído de alguna señora mayor que con su gesto de fastidio no lograba interrumpir el delirio de alegría, pito y corneta que se mezclaba con alguna espalda mojada por un chorro de agua traido,r que nunca se podía comprobar de donde venía. Carnavales de los años sesenta, alegría del vecino disfrazado y la inocencia más arcaica detrás de una careta que soñaba que esa noche sería después del corso la mejor bailarina o el bailarín más audaz de los bailes de la zona. Los más elegantes los de Vélez en Liniers, los más familiares los del Glorias en Mataderos. Y del otro lado de la General Paz en la provincia, los más bravos en los clubes pequeños de Lomas del Mirador, Villa Insuperable y Tapiales. Allí corría el agua y porque no, algo de harina; contrastaban con la distinción del For Ever en San Justo junto al legendario Huracán. Ocho grandes bailes ocho, rezaban los afiches en los muros y las orquestas más famosas se acercaban a estos barrios y en el delirio de la música y el placer del ritmo alegre, enterraban en el último baile, todo el caudal de proyectos para el próximo año. Otros tiempos, otros carnavales, el que los vivió los atesora en su bolsa de recuerdos: de vez en cuando alguna vecina abre un cajón y encuentra una bata cubierta de mostacillas y sueños, algún abuelo esconde en un viejo altillo un antifaz y en ocasiones asoma una careta desde la puerta entreabierta de un viejo ropero. Y el ruido de la murga y la comparsa se escucha junto a la voz de Doña Juana que grita ¡¡Al corso, al corso que son las nueve!! Nota: Celestina Di Biasi SIGA EL CORSOTangoEsa Colombina puso en sus ojerasHumo de la hoguera de su corazón,Aquella marquesa de la risa locaSe pintó la boca por besar a un clown...Cruza del palco hasta el cocheLa serpentina nerviosa y fina,Como un pintoresco brocheSobre la noche del carnaval.Te quiero conocer, saber adónde vas,Alegre mascarita que me gritas al pasar,Adiós... Adiós... Adiós...¿Quién sos? ¿ Adónde vas?“Yo soy la misteriosa mujercita de tu afán”No finjas más la voz, abajo el antifaz,Tus ojos por el corso van buscando mi ansiedad...Descúbrete por fin... tu risa me hace mal,Detrás de tus desvíos, todo el año es CarnavalEsa Colombina con sonora burlatruena la corneta de una pizperetadama de organdíY entre grito y risa, linda maragatajura que la mata la pasión por mí,Bajo los chuscos carteles pasan los fielesdel Dios Jocundoy le van prendiendo al mundosus cascabeles de carnavalLetra: Francisco García JiménezMúsica: Anselmo Aieta
AMINTO VIDALEl compositor de los barrios MatancerosAminto Vidal (87) nació en Parque Patricios y vivió un tiempo en Villa Madero. Actualmente reside en Ramos Mejía, escribe poesía y también la musicaliza.Desde 1985 se dedicó a componer un tema para cada localidad del Partido de La Matanza.A Lomas del MiradorValsAquellas serenatas felices en la lomaJunto a las madreselvas, la brisa y el malvónMe traen el recuerdo que hoy surge en mi memoriaComo para olvidarte, Lomas del Mirador.La barra de muchachos bailando en la esperanzaEn Provincias Unidas o en Sargento Cabral.En las noches de sábado que alegres se juntabanContando justo el mango para ir a milonguearLomas del MiradorHoy ciudad altiva y poderosaLomas del MiradorLa Matanza está orgullosaLomas del MiradorYo te canto con el corazónY te juro que ya volveréA tu cielo otra vezA tu cielo...Y decirte que sos ganadorEn progreso y en paz.Lomas del Mirador.Letra y Música: Aminto Vidal
Un Camino Colmado de Luz Elda Zambon es una reconocida escritora que pasó gran parte de su infancia y juventud en Lomas del Mirador y posee una larga trayectoria dedicada a la rehabilitación de discapacitados físicos y especiales. Desde muy joven se interesó por la escritura, y aunque tiene 14 libros escritos, solamente uno fue publicado por razones económicas llamado “Guijarros de mi torrente”. Su vocación de servicio la llevó a ser voluntaria en el Hospital Santojanni y más tarde atendió a chicos con limitaciones motoras en el Hospital San Juan de Dios. Por el año 1956 promovió la acción caritativa en la Parroquia de San Justo e inició la organización Fraterna de Ayuda Cristiana, que se conoce actualmente como “Caritas” En 1959 ingresó en la Municipalidad de La Matanza para organizar el servicio social a nivel técnico y de ahí obtuvo el pase para el centro de medicina física y rehabilitación, cuya sigla armó como CEMEFIR. Seis años más tarde fundó el primer club de deportes y recreación en silla de ruedas y presentó un proyecto de ordenanza, para que fueran adjudicadas tres vacantes anuales, en función de trabajo efectivo, a personas con discapacidades físicas rehabilitadas. Elda proviene de una familia de inmigrantes italianos que se asentaran en un principio “en una pieza alquilada en Mataderos”, como relata la escritora en su libro, “Crónica de Familia”. En el verano de 1926 su padre les comenta que: “un ómnibus tipo bañadera saldría al día siguiente de la esquina de Juan B. Alberdi y Murguiondo con destino a Lomas del Mirador, a siete cuadras del deslinde conocido como el cruce de la “Mal Pensada”, porque allí se realizaría el remate de terrenos, con planes de pago muy accesibles”. Es entonces cuando la familia adquiere un lote, sobre el Camino Real, haciendo esquina con la calle Independencia. A fines de 1927, con los revoques gruesos aún frescos tomaron posesión de su nueva casa en Lomas del Mirador. Un triste episodio que la marcó para toda su vida fue cuando se instaló un campamento vial en la zona para realizar el primer empedrado. Arbitrariamente fueron utilizadas las amplias veredas de los vecinos con pedregullo, arena y adoquines, lo que impedía su uso seguro. Un 7 de junio de 1930, fecha que quedó grabada con fuego en la memoria de la escritora, en la víspera de cumplir sus primeros seis años, salió a la calle acompañada de su mamá para realizar un mandado a la despensa de al lado de su casa y un camión de la empresa pavimentadora, que imprevistamente se ponía en marcha, provocó el accidente que le costó a la niña la irreparable pérdida de su pierna izquierda. Esta circunstancia no fue impedimento para que Elda, sin reposo ni respiro, realizara todo tipo de actividades, ya sea en el plano personal como en la asistencia social que brindó siempre a la comunidad, por lo que la escritora reconoce: “Dios me da, para que yo pueda dar y aunque Tatita Dios me tomó prestada una patita para llevarla al cielo, me regaló a cambio, un camino lleno de luz que transito en esta juventud de mis 80 años”.
INTRODUCCIÓN AL LENGUAJE CINEMATOGRÁFICO Curso de Crítica Está abierta la inscripción para el curso de Introducción al Lenguaje Cinematográfico que comenzará el 9 de marzo y estará a cargo de la periodista y docente Carolina Giudici. El curso está estructurado en ocho encuentros que se realizarán los miércoles de 19 a 21 hs en el espacio “Sala C”, ubicado en República Árabe Siria 3040 - 2º E. Para analizar y discutir cómo funciona una película. Para estudiar su técnica, apreciar su estética y bucear en su ideología, a partir del debate sobre imágenes. El curso comienza el miércoles 9 de marzo. Para consultas o inscripción, pueden comunicarse con “Sala C” al teléfono 4802-6794, o enviar un e-mail a infosalac@hotmail.com
Fiestas Tradicionales Argentinas La fiesta es la actividad sagrada grupal que lleva al hombre a desprenderse de la vida cotidiana. Su carácter es tradicional porque son transmitidas de padres a hijos a lo largo de muchas generaciones, son anónimas, reconocidas por todos y están localizadas geográficamente. El Camaruco o Nguillatún El Camaruco es la fiesta más importante de los Mapuches que se celebra cuando la cosecha se avecina para pedir al dios Quenechen, la fertilidad de los campos y de los animales, la felicidad y la buena salud del grupo. La fiesta dura 2 o 3 días según la región. Se prepara en un terreno llano en el campo y se rodea con ramas y con los carros de los vecinos que se acercan dejando una abertura hacia el este. Se alza el altar, señalado por ramas de araucaria pehuén o caña coligue. Los concurrentes se ubican en los carros o en la enramada. En Marzo o Abril, los vecinos se acercan a la casa del cacique. Marcha la procesión: adelante van a caballo dos jóvenes de 15 años vestidos según el ritual. Los sigue el cacique, también a caballo acompañado por los hombres que llevan lanzas y sus mejores animales.. A pie van las mujeres, adelante van las niñas. Le siguen "las machu", mujer chamán, encargada de ejecutar el cultrún (especie de tambor chato) y luego el resto de las mujeres con música de pifilcas (flauta) y trutrucas (instrumento de hueso . Comienzan a dar vueltas a caballo alrededor del campo, clavando cañas. En el altar se enciende fuego que se mantendrá durante toda la noche y al que se echan restos de comida para que el humo lleve el agradecimiento de los pobladores al dios. Luego se queman las ofrendas a Quenechen y comienza el “purum'", danza que bailan en círculo alrededor del altar: las mujeres en dirección de las agujas del reloj y los hombres en círculo exterior en sentido contrario. Mientras tanto otros jinetes dan vueltas a todo galope por el perímetro exterior. Es el “aicum”, destinado a alejar los malos espíritus, mediante feroces gritos y sonidos de pifilcas. Cuando la “machu” hace oír por tres veces su cultrum, culmina el baile y los jinetes se alejan. Comienza la rogativa: los hombres se arrodillan frente al altar, lo rocían con chicha, piden a Quenechen buenas cosechas de piñón, molle, abundancia de maras y guanacos, carneros, etc. En tanto, las mujeres entonan el “taigul”, canto ritual, luego van a orar y los hombres profieren gritos para que el dios los escuche. Comienza el baile. Al día siguiente, para dar fin a la rogativa, el cacique manda traer dos corderos, a los que extrae el corazón, que ata a una estaca del altar; luego serán sepultados sumergiéndolos en un lago o un río, acompañados por una procesión.
ANDRÉS SÁNCHEZ "EL TENOR DE BUENOS AIRES" Con la música en el alma Nació en el porteño barrio de La Paternal , territorio de tangueros y cuna de Diego Maradona, el más conocido 10 del fútbol argentino. Andrés Sánchez es hoy un hombre de 50 años con cinco hijos y varios nietos, acostumbrado a tratar a la gente con delicadeza y cortesía, detalles en los que basa su carisma personal. “El tenor de Buenos Aires” no es un improvisado, realizó cursos de canto lírico y popular desde temprana edad, ya que su padre le aconsejó en la infancia perfeccionarse si quería dedicarse al canto en forma artística. Es profesor de canto; estudió en el Conservatorio Lugano, con el profesor Raúl Posse, también en el Conservatorio Manuel de Falla y tomó clases con el profesor Leopoldo Romero, que actualmente es director musical y arreglador de Camila Cafrune, con el profesor Mauricio Collauti y en el Conservatorio Fracassi de Ramos Mejía. En su larga trayectoria con el canto realizó giras por todo el país; a veces era acompañado por su familia e iban en su propio auto, viajaban cantando temas populares. Sánchez fue ganador del Festival de la Vendimia en 1971, realizó actuaciones en el Parque de la Ciudad , en el Teatro Municipal General San Martín y en el Shopping Abasto de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, además de en locales gastronómicos de Palermo y en los escenarios callejeros de diferentes ediciones de la Feria de las Colectividades. Andrés Sánchez también ha deleitado con su exquisito repertorio al público de Ramos Mejía al presentarse en el Teatro Leopoldo Marechal de esa ciudad, así como en diferentes eventos organizados por la Municipalidad de La Matanza. “El tenor de Buenos Aires” fue parte en noviembre del 2004 de la Radio Abierta organizada en la Plaza de San Justo para conmemorar el Día Internacional de la no violencia contra la mujer, de la cena organizada a fin de año por la ong Liderar, de las ceremonias de graduación de los cursos dictados por la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de La Matanza en conjunto con el Centro de Estudiantes de la UNLaM y de la presentación en sociedad del Círculo de Periodistas y Medios Almafuerte. También cantó a dúo con la soprano María Ebley González en el Festival de la Canción Navideña 2004 de la Diócesis de San Justo interpretando el Ave María de Schubert. En su repertorio figuran temas tan diversos como: “Cuando un amigo se va”, “El hombre del piano”, “Garganta con arena”, “Granada”, “América”, “O sole mio”, “Funiculi funicula” y “Caruso”, entre otros. Andrés Sánchez lanzará en breve un nuevo cd como solista con temas populares, nueva orquestación y temas líricos, acompañado por la soprano María Ebley González y el barítono y profesor de guitarra Carlos Santana. El tenor también tiene en preparación una página web en la que los cantantes líricos mencionados precedentemente y varios “canarios” más volarán por el ciberespacio para dar a conocer su arte. Colaboración: María Inés Briceño
Lomas del Mirador, mi ciudad Compartimos con nuestros lectores las obras inéditas de los ganadores del concurso organizado por nuestro periódico con motivo de cumplirse 20 años desde que Lomas del Mirador fuera declarada ciudad. Agradecemos a todos aquellos que participaron y erperamos que disfruten de estos relatos. Enfoques indiscretos I.Es robusto. De figura un tanto grotesca. Sus pantalones siempre arriba de los tobillos dejan ver unos botines deformados. Tiene la apariencia de un “croto”: no se afeita y su barba blanca e hirsuta, por su costumbre de caminar encorvado, le cubre el pecho como un babero. Ayer lo vi en una esquina cercana al puente peatonal. Estaba revolviendo unas cajas de cartón. Me saludó desde lejos, con cortesía. Hace muchos años pudo haber sido mi amante, pero la timidez se había instalado entre nosotros como una barrera insalvable.No sé bien qué siento por él. En la década del sesenta dialogábamos sobre música y pintura. En ocasiones íbamos juntos a ciertos recitales de música “ficta” y a muestras pictóricas a lo largo de la calle Florida, incluyendo el Di Tella, y después nos quedábamos charlando en un barcito hasta agotar la paciencia del encargado, quien apilaba las sillas con estrépito mientras nosotros nos despabilábamos cuando el ruido se hacía francamente insoportable. Después, él me acompañaba hasta la puerta de casa y tímidamente nos despedíamos. Algún tiempo más tarde nuestras vidas se bifurcaron, aunque continuamos viviendo en Lomas del Mirador, como entonces. II.Ella es morena, cetrina. Viste sencillamente pero con marcada pulcritud. ¡Hola! ¡Buen día!- dice. Su acento denota la musicalidad propia del hablar litoraleño. Al verme, clava la pata trasera de su “changuito” al que ha cargado con recortes y huesos (me informa) para sus innumerables perros. Le pregunto por su salud. Responde: -Yo estoy bien, pero mi rodilla (acentúa la elle) está un poco dolorida. Será por la humedad-. Se me ocurre preguntarle por el marido: en tono de confidencia se “atornilla” la sien derecha con el índice, mira hacia ambos lados como por temor a ser vista u oída, y contesta: -Cada día peor. Me han dicho que lo que tiene es una enfermedad.-¿Qué enfermedad? –inquiero, ya francamente confundida. Y agrego: -¿No lo llevó al médico? - No. No quiere ir. A mí me parece que está loco. Me ha llenado la casa de cartones. Ya ni puedo pasar de la cocina al patio. Hay babosas y caracoles por todos lados. -¿Y para qué junta todo eso? –pregunto más por curiosidad que por cortesía. - No sé –responde la mujer-. Él dice que va a pintar unos cuadros y que ganará mucha plata-. Abre grandes los ojos, me mira fijo como a la espera de ayuda y sella su boca. - Bueno. Déle saludos –digo. De inmediato cruzo la esquina y me encamino hacia el supermercado. Este encuentro me conmovió. La lejanía en el tiempo debería ir acompañada de adecuada distancia espacial. No hay descubrimiento más doloroso que encontrar senilidad donde antes hubo algo parecido a una pasión. Violeta VallsCuento Breve – 2do PremioConcurso Lomas del Mirador, mi ciudad
El martillo Esos sonidos eran tan molestos, sonaban como golpes de martillo. Una y otra vez, no paraban. Era tan imposible dormir con esos ruidos en el medio de la noche... No tuve más remedio que levantarme y empezar a caminar por los pasillos de la casa de mi abuela Martha. Unos días atrás ella me había contado que por aquí en su barrio, Lomas del Mirador, un tipo loco había matado a mucha gente con un martillo. Yo no sabía si lo había dicho para asustarme o si era verdad, pero ahora sonaban esos golpes y comencé a pensar que la historia de la abuela era verdad. En la oscuridad azul de la noche no se veía, de pronto se me acercó una sombra y me tocó con manos heladas, quise huir pero me empujó hasta llevarme otra vez a mi cuarto. Desmayada de miedo, me tapé hasta la cabeza. Una luna lechosa quería colarse entre mis sábanas, pero los golpes del martillo resonaban cada vez más fuerte y yo no lograba ver, sólo podía oír. Quería mirar para saber si la sombra tenía la angustia pintada en el rostro, entonces podría saber si era el hombre del martillo, si la historia era cierta y si yo debía morir esa noche. De pronto, el ruido cesó como por encanto. Despacito, lentamente empecé a abrir los ojos. La abuela Martha estaba mirándome desde la puerta. Su rostro estaba iluminado por un sol radiante que entraba por la ventana y por una sonrisa feliz. -¿Ya estás despierta Sabrina?, - me dijo afablemente- Tenés una cara de susto tan grande que parece que hubieras visto un fantasma. Levantate que vamos a hacer unas compritas por Mosconi. La abuela se fue y yo respiré aliviada, al final parece que todo había sido un sueño. Me levanté rápido, bajé los pies de la cama y al lado de mis chinelitas rosas encontré un martillo. Y el ruido volvió a comenzar. Esos sonidos eran tan molestos, sonaban como golpes de martillo. Una y otra vez, no paraban. Era tan imposible dormir con esos ruidos en el medio de la noche... Sabrina AndreacchioCuento Adolescentes – 2do premioConcurso Lomas del Mirador, mi ciudad |
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