El pueblo quiere saber de qué se trata
Al borde, en términos históricos, de que se cumplan dos siglos de aquellas jornadas memorables en las que, según nos han contado, los habitantes de Buenos Aires reclamaran frente al Cabildo que se les informe de lo que allí se estaba deliberando porque consideraban que tenían el derecho de conocer las decisiones que iban a determinar su futuro, la ciudadanía vuelve a presenciar como si fuera un mero espectador, al que los acontecimientos en el escenario no lo afectan más allá de entretenerlo un rato, los cambios de actores que se producen en la casa rosada. (...)
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