|
Se
transcribe a continuación el texto del discurso pronunciado en la
plaza Mitre el sábado 18 de septiembre en ocasión de celebrarse los 40
años de la ciudad de Ramos Mejía. Para referirse al significado de la
fecha, hizo uso de la palabra Félix Keilis en representación del
periódico "La barra" y de las instituciones que participaron de la
organización del acto.
Sería fácil caer
en la tentación de aprovechar este micrófono y este espacio para
intentar cosechar algún tipo de rédito personal, tanto para mí como
para el medio que represento, por la concreción de esta hermosa
fiesta.
Pero nada
estaría más lejos de la verdad. Este encuentro que hoy compartimos
entre todos los que nos hemos acercado hasta esta plaza, así como las
olimpíadas deportivas de las que han participado casi 800 chicos, o el
espectáculo artístico del que podrán disfrutar los que nos acompañen
hoy en Bomberos a partir de las dos de la tarde, es el resultado de
una suma de esfuerzos y voluntades.
Es el resultado
de que las instituciones de Ramos Mejía, las que integran el Foro de
Seguridad Vecinal, se hayan entusiasmado con la idea y aportaran toda
su capacidad organizativa.
Es el resultado
de que los clubes de la zona, Bomberitos, Estudiantil Porteño,
Huracán, a los que se sumaron los colegios Santo Tomás de Aquino, Ward
y la Universidad Nacional de la Matanza, cedieran sus instalaciones y
su personal para que se realicen los torneos ajedrez, atletismo,
básquet, fútbol, natación, tenis y voley
Es el resultado
de que las autoridades educativas del área, junto a los directores o
directoras de cada escuela y su cuerpo docente, hicieran suya esta
propuesta, y que pese a las enormes dificultades que enfrentan para
seguir llevando a cabo la invalorable tarea cotidiana de educar a
nuestros hijos, hayan resignado un día más de su merecido descanso
para estar hoy presentes junto a sus alumnos.
Es el resultado
también de que tanto las autoridades municipales como policiales,
desde la función que les corresponde, hayan dado todo su apoyo y
colaboración.
Y dejo un
párrafo especial para destacar la vocación de los profesores de
educación física, que acompañaron a sus alumnos a las competencias
deportivas, y que llamaron una y otra vez para pedir detalles, para
anotar a un chico más a último momento, para que todos pudieran
participar. Aprovecho para brindarles un afectuoso saludo, a ellos y a
todos sus colegas de otras especialidades porque ayer, 17 de
septiembre, fue su día, el día del profesor.
En definitiva,
el granito de arena que sumó el periódico La barra fue aquel que le es
propio como medio de comunicación local: comunicar a unos vecinos con
otros, a una institución con otra, convocar y cohesionar a esta suma
de ganas que todos los que quieren a Ramos tenían de festejar el
cumpleaños de la ciudad, para que de esta forma confluyeran y que el
sueño se transformara en una realidad.
El nacimiento de
una persona marca, por un lado, el comienzo de una nueva vida, y por
otro, en general, el tiempo de la recolección de los frutos, tras un
largo camino, para quienes la han concebido. Lo mismo sucedió con el
nacimiento de la ciudad de Ramos Mejía. Más allá de que se hubiera
cumplido con el requisito demográfico de alcanzar la cantidad
suficiente de habitantes, esta nueva realidad política, jurídica e
institucional, que comenzaba a abrirse camino, era el corolario
natural para una comunidad pujante que se desarrollaba a paso
acelerado en todos los aspectos del entramado social.
No es casualidad
que en ese mismo año 1964 abrieran sus puertas una nueva escuela
pública, la Nº 114 República de Venezuela, un nuevo instituto de
enseñanza privada, el Instituto French, la Casa de la Cultura de Ramos
Mejía y que se fundara la Asociación de Comerciantes e Industriales de
Ramos Mejía. Estos ejemplos, por citar solo algunos, son el fiel
reflejo de la intensa vida cultural, económica y social que bullía en
aquellos días en nuestra comunidad.
Si bien todos
los habitantes del mundo tienen una nacionalidad, nosotros la
argentina, y uno se va vinculando a medida que crece a sus valores, a
sus símbolos, a sus costumbres y se identifica con su bandera, con sus
ídolos, con sus intereses como nación, la realidad es, como dice el
escritor Juan José Sebreli, que uno no nace en todo un país, uno nace
en un barrio, en una localidad, y establece con ese lugar un vínculo
muy intenso que pasa por las vivencias directas, por las alegrías, por
las tristezas, todo lo que uno va poniendo en la mochila a medida que
transita por el camino de la vida.
En ese sentido,
ser de Ramos Mejía, no es intrascendente para sus habitantes. Es
probable que para muchos, por el ritmo de vida que llevan, Ramos sea
solo un lugar al que vienen a dormir por la noche. Pero son muchos más
los vecinos a los que su vinculación con Ramos les pasa por el
corazón.
Solo así se
puede explicar la riqueza institucional de esta comunidad que muestra
con claridad la vocación de sus habitantes de comprometerse con la
sociedad de la que forman parte. Solo así se justifica la vitalidad de
instituciones centenarias, como la Sociedad de Socorros Mutuos, la más
antigua de todas y madre de muchas otras, o el club Estudiantil
Porteño. Solo este sentimiento de pertenencia puede explicar que se
haya formado este año en Ramos un grupo de teatro comunitario,
integrado por más de 50 vecinos, algo muy poco común que solo se da en
algunos barrios, como La Boca, con una identidad y una personalidad
muy definidas. Solo así es posible festejar este cumpleaños entre
todos, en el que cada uno es a la vez invitado y anfitrión, organizado
como se organizan las reuniones entre amigos, en las que uno pone la
carne, otro la bebida, otro el postre y entre todos se turnan para
cuidar el fuego.
En general, las
celebraciones que se realizaron en Ramos Mejía, se llevaron a cabo en
la Av. de Mayo, una arteria emblemática de la ciudad. En esta
oportunidad hemos optado por juntarnos en esta plaza, un lugar muy
entrañable a los recuerdos de la infancia y la adolescencia. Quizás es
un intento de recuperarla para nuestros hijos, que tal vez dentro de
otros 40 años, cuando les toque a algunos de ellos organizar un evento
de esta características, opten por algún Cyber de esos en los que hoy
pasan buena parte de su tiempo libre. Las costumbres cambian y no es
bueno juzgar a una época con los valores o desde el sentimiento de
otra. Pero lo cierto es que para esta generación, que hace 40 años
estaba transitando la niñez o la adolescencia, la plaza tiene en sus
recuerdos un lugar privilegiado.
En un reportaje
que le hicimos hace muy poquito a Román Lejtman, un conocido
periodista que vivió en Ramos hasta que se casó, nos contaba que todo
lo importante le había pasado en esta plaza: aquí había aprendido a
jugar a la pelota, a andar en bicicleta, a embarrarse hasta la cabeza
los días de lluvia y por supuesto, también aquí dio su primer beso. Es
probable que sean muchos los que puedan identificarse con esta
historia. Por eso entendimos que esta plaza era un hermoso lugar para
festejar el cumpleaños.
Para terminar,
les quiero comentar brevemente las sensaciones que me llevo después de
haber participado en la organización este evento. He trabajado junto a
un grupo de gente en el que cada uno cumplió su rol, sin pretender
sobresalir, y confiando en que el otro cumplía el suyo.
Creo que después
de esto todos nos conocemos un poco más y nos tenemos más confianza.
La confianza es un valor importante, una base imprescindible para
apoyarse y a partir de ahí construir, sobre todo cuando dicha
confianza nace de los hechos y no de las palabras. No sé si la vida
nos volverá a juntar a todos, o a algunos, en un proyecto común. Ojalá
que sí, que podamos sumar a muchas otras voluntades y que lo encaremos
con el mismo espíritu.
Gracias a todos
por venir, disfruten de la fiesta, y espero que nos sigan acompañando
a partir de las 14.00 horas en Bomberos.
|